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jueves, 14 de febrero de 2013

Lo que sé de los hombrecillos / Juan José Millás


"Lo bueno, si breve, dos veces bueno". Esta frase hecha podría servir para definir este libro.
Es la segunda entrada de Juan José Millás en este blog, la primera fue No mires debajo de la cama, y he de decir que no me ha defraudado en absoluto.
Se lee ágilmente y engancha, pero también tengo que decir que para la cantidad de papel que es y lo ligera que es la historia no debería venderse por más de 10€ en tapas duras.

Siempre le gusta distorsionar la realidad. En esta ocasión un profesor de universidad ya jubilado (por lo tanto muy ocioso) cae la cuenta de que lleva toda su vida acompañado de unos seres diminutos (¡cómo me gustaba la serie de dibujos de Los diminutos de pequeña!), así que intenta establecer contacto.
De repente deciden crear un "diminuto" a su imagen y semejanza. Pero no es simplemente que sea como él pero en pequeño sino que demás experimenta lo mismo que esté experimentando el mini-yo, y viceversa.

La  movida es que el diminuto está hecho un vicioso y un desparramao que no se priva de pecado alguno. Y claro, nuestro protagonista-tamaño-normal al experimentar las mismas sensaciones es como que le va pillando el gustillo y dejándose de moralidades adquiridas. En este punto ya el libro se desparrama. Osea, si en vez de un vicioso le hubieran hecho un "duende amigo" este libro podría haberlo leído todo el mundo, pero no es el caso; este es un onanista politoxicómano (polis-tóxicos-manía: usea, que con que fume y beba ya lo es) y el autor no tiene pudor alguno a la hora de describir los gustos, actos y costumbres sexuales del hombrecillo, el hombretote, y la mujercilla, que también la hay.

La mujercilla tiene loca a nuestro prota, que disfruta de ella por medio de su mini yo. Es decir, puede hacer todo aquello que no se atreve a hacer por sí mismo y además sentirlo.

Han pasado bastantes meses desde que me lo leí (y desde que empecé la reseña, que la tenía abandonada junto a otras tantas), la verdad es que no recuerdo bien el final del libro, pero juraría que ese ritmo de vida empieza a pasarle factura. Lo que no sé es si terminará palmando o en realidad se sacia y se carga a los miniyo, o se van ellos...
ni idea. Y aunque lo supiera tampoco lo diría.

En esta ocasión no he sacado casi fragmentos y la verdad es que ni idea de por qué, supongo que es muy corto y sin mucha (a mi parecer) rotundidad en las frases. No me deben haber llamado la atención muchas letras. Sin embargo tengo un muy buen recuerdo y sensación, así que supongo que será de aquellos libros de los que absorbes sensaciones que no puedes atrapar pero luego te queda impregnado su olor para siempre: unas veces para bien y otras veces para mal.

En resumidas cuentas: se lee rápido, es entretenido y puede ser un buen regalo a los que conozcáis que les guste el surrealismo propio de Millás.


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El único fragmento que tenía apuntado y, por lo tanto, el único que voy a transcribir creo que representa perfectamente la idea principal del libro:



"Déjame disfrutar de la fiebre y del tabaco y del alcohol y del crimen y del orgasmo"


6 comentarios:

Anónimo dijo...

No me acordaba

Azhaag dijo...

A mi me dejó muy buen sabor de boca este libro...

Un placer verte de nuevo por aquí comentando tus lecturas.

Un beso.


Rubén M.C

Azhaag dijo...

Se te echa de menos por estos lares...

Un beso.

Azhaag

Anónimo dijo...

Escribe mas!!!

General dijo...

Hoy hace un año desde el ultimo post... we miss ya

Julia gu dijo...

Muy buen blog, no lo abandones por fi