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viernes, 25 de febrero de 2011

Fin / David Monteagudo



Este cayó en mis manos de prestado. Un compañero de curro me lo dejó.
La verdad es que se lee muy rápido porque es de los que engancha, que te quedas con ganas de saber cómo van a desarrollarse los acontecimientos. Pero, para mi gusto, no tiene nada más que eso.
Se nota que es contemporáneo, por el lenguaje y los temas que tratan, pero sigue pareciéndome un poco fuera de lugar el que utilice palabras como "encendedor" en vez de "mechero" o "cigarrillo" en vez de "cigarro" o "piti". A día de hoy, ¿quién cojones usa la palabra encendedor aquí en España?, sobretodo si se trata de gente medianamente joven. Tratándose de una novela en la que se iincluyen referencias de actualidad habría podido haber cuidado el lenguaje para que se acercara a la realidad. Son cosas que no me encajan.

La trama comienza con una reunión de excompañeros de instituto al cabo de bastantes años. Se reúnen en una casa en mitad del monte a la que iban cuando eran unos chuvalines. Así que cada uno va llegando con sus fantasmas a la casa, todos excepto uno, que era del que se reían, el que se llevaba las collejas.
De pronto tiene lugar un fenómeno extraño que les obligará a tomar decisiones y a organizarse para poder salir de ahí. Intervienen entonces las diferentes personalidades de cada uno, su presente situación y las rencillas pasadas. Los típicos roles de grupo que existen en el instituto: unos quieren escapar de ellos y olvidar; otros quieren aferrarse a ellos porque, quizás, ha sido la época más triunfal de sus vidas.
Comienzan las tiranteces, y conforme avanza la novela y la presión (recuerda a 10 Negritos, cuando empieza a desaparecer la peña) estas tiranteces se van agravando.

La novela se basa en los diálogos, rápidos, de los que se puede deducir la personalidad de cada uno de los personajes que ahí se encuentran, casi sin necesidad de que te cuenten sus historias. Tiene un rollo apocalíptico en el que no hubiera desentonado la aparición de zombies al estilo Walking dead u osos polares al estilo Lost, solo que no los hay.

No sé, es uno de esos libros que se leen MUY rápido pero, mi pega, según vas avanzando te va recordando a distintas novelas (10 negritos o el señor de las moscas entre otras) y no te da la impresión de leer nada nuevo. Como comprobaréis, no han habido párrafos que por su forma me hayan resultado reseñables. Es lo más lineal que se haya visto. Por su fondo, pues... depende de los intereses de cada uno, ya dije que hace referencias a temas de actualidad, pero poco más.



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"-¡A la mierda, estoy rodeado! Todo son normas, hasta mis amigos me imponen normas. Es como lo de fumar: antes fumaba uno tranquilo, los hombre fumaban, tu padre fumaba, ya se sabía, era lo normal. Ahora... ahora te hacen sentirte un delincuente por hacerte encender un cigarro, te quieren convencer de que te estás matando. Por eso se enferma la gente, porque ya fumo uno a disgusto, y eso no puede sentar bien. Antes la gente no se moría tanto de cáncer de pulmón y todo eso...
-Algo de razón tiene Hugo -apunta Ibáñez-. En nuestra civilización occidental llevamos quinientos años fumando como carreteros, y tampoco es que haya degenerado la raza ni haya bajado la población. El control demográfico ha venido de la mano de métodos bastante más expeditivos...
-Mira, ves: aquí el intelectual me apoya."

miércoles, 16 de febrero de 2011

Pistola y cuchillo / Montero Glez


Ha vuelto. Por fin. El que puedo decir con total seguridad que es mi autor contemporáneo preferido. Devoción. Del que he comprado todas sus obras pero no tengo ninguna en la estantería, tal es mi afán de expandir su lectura que sus libros son los que más he dejado y sigo dejando. A día de hoy sólo tengo éste en mi posesión y no por mucho tiempo, me he comprometido a prestárselo a un colega. El resto de libros están desperdigaos por las casas de mis amigos, pero ni idea de dónde ni en casa de quién.
Por aquí he dejao reseñas de Pólvora Negra, Manteca Colorá, Cuando la noche obliga y de El verano: Lo crudo y lo podrido, con lo que quiero decir que he escrito mucho del autor. Para no repetirme dejo un par de enlaces a artículos para El Cultural de El mundo, "Charlas con estatuas", en los que va visitando distintas estatuas y mantiene una conversación con ellas. Lo cojonudo del tema es que los lee el propio Montero Glez y están subidos en la página de El Cultural. Me flipa.
Son solo 123 páginas y con tamaño de letra bastante grande, se lee de una sentá y resulta como un disparo. Me he reído y todo lo contrario, no sólo es el fondo (que toca) sino la forma (que araña).
Vamos a por el fondo: Camarón en la Venta Vargas poco tiempo antes de morir. El contexto: una pelea de gallos y un mal presentimiento. Y mientras tanto el narrador en primera persona recorre algunos capítulos de la vida de Camarón y lo describe con el lenguaje del movimiento y de los silencios. El efecto que produce en los demás una calada honda tras una expresión seria y soltar el humo en un quejío.
Se nota que este es el tipo de historias que le gustan a Montero Glez, de las que saben a pescaíto frito y suenan a guitarra española. Anda que no le gusta Cádiz...

En Manteca Colorá decía de Conil:

“Por si no lo he dicho antes, estamos hablando de Conil de la Frontera, un pueblo marinero situado en la región más antigua y más ofendida de occidente: la costa gaditana. El pueblo no es muy grande y, visto de lejos, se asemeja a un brochazo blanco sobre la playa que llaman de los Bateles. Sin embargo, a la noche, recién encendidas las casas, guarda cierto parecido con un belén navideño de los tiempos de Augusto, no haciendo falta que sea época de villancicos para que el milagro acontezca.”

En Cuando la noche obliga de Tarifa:

Ocurre que el viento sopla tan fuerte que borra el número de los zapatos. Y que a su paso enojado arranca lunares de pañuelo, ladridos de perra y besos perdidos para siempre. Y ocurre también que la mar se alborota y que, sabrosa de sal, embiste la costa y chifla los ánimos del viajero”

Y en Pistola y Cuchillo de San Fernando:

"En su gesto derrumbado había una antigüedad de milenios que se remonta a tiempos añejos en los que San Fernando era isla florida de olivo, mimbre y palmeras. De cuando la habitaban sirenas con bata de cola, el sol y la luna eran los amos del mundo y los fenicios aparecieron por la costa con el primer gallo de combate."

¿Quién le va a quitar la razón?
Y ya situaos en San Fernando nos deja dentro de Venta Vargas, acompañados de José y un par o tres más. ¡Al rico camarón de la bahía! eso que menciona Montero que es la cantinela que más se llevaba... tengo que decir que la última vez que escuché algo parecido fue en un festival en donde, unos de San Fernando andaban gritando: -"¡Bellota! ¡Bellota! ¡A la rica Bellota de San Fernando! ¡De la que fumaba Camarón!". Todo sea por el negocio.
A lo que íbamos, que nos encontramos en la Venta Vargas. Lugar emblemático donde los haya.

"En resumidas, sus muros no sólo habían sentido el roce de los trabucos sino también el de la sangre cuando es
cantada hasta salpicar las camisas."


Lugar de ilustres flamencos.

"Aquellas paredes aún conservan el eco de las flamenquerías y los desplantes, el olor a sangre que recorre lo jondo y con lo que se emborracharía Caracol ante el sabor amargo del relevo en el trono del cante."

De esto de Caracol le he preguntao a mi padre, que sabe del tema. Lo de Caracol es una historia que menciona sobre cómo le presentaron a un gitano rubio que cantaba como dios y después de escucharlo no hizo comentario alguno, sino que se pidió otra copa.

"No haría nunca el más mínimo comentario al respecto, masticando en callado la rumia de su fracaso"

Ahí que se veía perder el trono. Mi padre lo confirma, "Caracol era mu soberbio. Cuando en Canasteros salía alguien a cantar y la gente le aplaudía mucho entonces aparecía él después pa cantar también. Era él el que mandaba."

Le he pasao examen sobre el Madrid "gatuno" y ha sacao un sobresaliente, sólo ha fallao con el de las afueras.

"Fueron noches por el Madrid gatuno. Caripén, Gitanillos, Los Grabieles, Billares de Callao donde conoció a Paco o la Venta el Palomar, en las afueras, de amanecida y tras haberse dejao llevar por los fantasmas broncos de la noche."

A lo largo de las páginas suelta anécdotas de la vida de Camarón, como cuando estuvo cantando en Francia:

"Eso fue lo que pasó durante las tres noches que José estuvo cantando en el Cirque d'Hiver, o como se escriba. Por lo visto en los charcos temblaba la luna y al otro día salió en todos los periódicos franceses con su foto en primera. 'El Mick Jagger gitano', 'El Joe Cocker de San Fernando' y grandezas por el estilo. '¿Quiénes son esos gachós', preguntó él cuando se lo leyeron."

pero sobretodo trata de describirlo. Como persona, como intención. Y a mí me ha puesto el nudo en la garganta haciendo eso. Sin necesidad de ahondar en el lado oscuro demostrando la elegancia del autor.
Creo que la conmoción se debe al sentir flamenco, quizás a alguien la imagen de los nudillos sobre la mesa y hacer el compás no le emocione. A mí sí y me temo que ahí reside mi devoción por esta (y otras) novelas de Montero. Siempre el humo, los silencios y las pocas palabras que hay: claras. Si se ha llorao por fandangos, martinetes o seguiriyas, y se ha jaleao por alegrías, bulerías y tanguillos... hay algo que une. Y en este caso une al autor, al "personaje" y al lector.

"Se hizo un silencio, que más que silencio era una sorda rebeldía. Un silencio que se extendió por el cuarto y antes de que nos aplastase por completo, José lo rompió, con los nudillos sobre la mesa, haciendo compás. Con los ojos cerrados, mirándose adentro, jondo hasta llegar a las cuevas que por su cuerpo dejaron los barrenos de la vida, se arrancó al golpe, por mineras.
El sueño va sobre el tiempo,
flotando como un velero,
flotando como un velero.

Tenía esas cosas, sólo él era capaz de meter una letra alegre por mineras, sólo él podía engañar al compás midiendo un cante de columpio con la vara más triste del palo flamenco."


En otro fragmento define a Camarón como:

"Era dueño y señor del tiempo y de sus mudanzas, como también lo era del silencio y de sus ritmos. Por eso podía poner a los relojes a callar cada vez que quisiera y así pasó durante un buen rato. Lo que tardó en prender otro cigarrillo y aspirar el humo, hasta calentarse el pecho."

Sin lugar a dudas puedo decir que es uno de los mejores libros que he leído en los últimos tiempos. Ya van dos veces. De verdad, cae de una sentada, te quedas en shock e inmediatamente vas a ponerte un disco del susodicho. No tiene desperdicio. No le sobra ni un punto ni una coma.

Buen regalo si conocéis a alguien que le guste el tema.


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"Vacilante, tenía una sensación parecida a la que pudiera tener una rata de barco en noche de tormenta. En el fondo no somos tan diferentes los hombres de las ratas. Ambos tenemos mierda en las tripas y un corazón donde bombea la sangre."


"Aunque lo sospechaba, yo no sabía todavía que la tragedia es la serte más ridícula que existe. Tan sólo me dediqué a digerirlo a tragos, apoyado en el mostrador, mientras el viento culebreaba por las grietas que los años habían abierto en las paredes. Era un viento moreno y quemador que hacía silbar las botellas, los huesos y trinquetes de las últimas moradas."



"Ocurrió una noche, cuando el gitanico Juan Vargas, marido de María Picardo, dueño de la Venta Vargas y compadre de Caracol, le pidió a éste que escuchase a un gitanico rubio que era puro almíbar. Fue entonces que Caracol sentenció: Un rubio no puede cantar bien en su vida'. Aún así, Juan -varrgas insistió tanto que al final Caracol aceptaría escuchar al gitanico rubio. Con esas, una noche fueron a buscar a José (...) En aquellas fechas, Caracol era todavía el monarca del buen cante. La enfermedad no había reducido sus vértebras y el coche que se adelantó a su muerte no había hecho aparición. Nadie se atrevía a predecir que aquel hombre acabaría cosido con el hilo de la autopsia. Así que cuando en la Venta Vargas mandaron a buscar a José para que Caracol le escuchase cantar, José accedió. Los que estuvieron presentes, y los que no también, cuentan cómo el gitanico rubio cantó a rabiar delante de un Manolo Caracol que le escuchó en silencio. Un silencio elocuente que a José volvió sordo y que sólo se rompió cuando Caracol pidió otra copa. ¡Cazalla! Después del trago, Caracol se hizo el distraído mirando las paredes. No haría nuna el más mínimo comentario al respecto, masticando en callado la rumia de su fracaso"


"Suele pasar que aquello de lo que escapamos es inseparable de aquello hacia lo que escapamos"


"Había descuberto que el navío que flota sobre el tiempo va sin brújula y carga sueños. También que la realidad, por mucho que se alargue, cuando es soñada cabe toda en un poco de tiempo"


"Entre cacareos, plumas y un curioso olor a mierda que raspaba la garganta, el día se me iba en preparar al polluelo, transmitiéndole mi aliento y esa herencia de Caín que los españoles llevamos en la faltriquera del alma."


"Pillaba el alfabeto de los gestos y lo convertía en caligrafía. Era la mímica del que sabe que el silencio es la nota más larga y que sólo ha de acortarse cuando suena algo importante."

miércoles, 9 de febrero de 2011

Memorias de la Madama de Clay Street / Pauline Tabor


Este es el tipo de entradas que me gusta escribir, cuando además del contenido resulta que el ejemplar físico conlleva algo de historia. O eso me gusta creer.
Ya van tres autobiografías de profesionales del gremio que me leo. Al final me voy a hacer experta en el bussiness. ¡Aprendí de los mejores! Podré decir. Han sido: Pimp, Memorias de una madame americana y éste.
En la entrada de Memorias de una madame americana hubo un tal señor khadder puso el siguiente comentario:
recomiendo otro libro escrito por una madama un poco mas contemporanea gringa se llama la madama de clay street es lo unico que recuerdo, es digamos menos escabroso que pimp y que el de nell kimball la madama de clay street es mas o menos contemporanea de iceberg slim digo mas o menos porque creo murio en los 70 s y berg en los principios de los 90s divertido....

Lo busqué y no es fácil conseguirlo, está descatalogado. No pasa nada, para esto estaba el omnipotente google y nuestros libreros madrileños, tan internautizados ellos. Los de librería de viejo y de 2ª se han modernizado muchísimo, tienen catálogos en internet, reciben petitios, ... está muy bien eso. Y nada, por 10 € tuve en casa el libro en menos de quince días.
Es de los que no están cosidos y ya se está desmontando en bloques. Se le nota que ha vivido mucha tralla, así con las hojas gruesas y amarillentas. ¡Tiene impreso hasta colofón! Se publicó e imprimió en México en 1975 ["se terminó de imprimir el blablabla en los talleres gráficos blablabla"] y se hizo una tirada de 4000 ejemplares. Mola que te informen de esas cosas. Y después te asalta la duda de en qué momento cruzó el Atlántico, en compañía de quién y cómo, ¿fue en barco? ¿en avión? ¿iba con una persona o fue un simple paquete entre otros miles?... esas cosas me gusta pensarlas. ¿Cómo acabaría en esa librería madrileña?

Esta vez he hecho una búsqueda intensiva en internet para comprobar que verdaderamente Pauline Tabor es lo que cuenta a lo largo de la novela. Y ha sido todo un éxito. Tienen un sombrero suyo en Kentucky Library Museum, jajaja.
"Another Warren County claim to fame was the brothel run by Madame Pauline Tabor. In the museum you can see one of the hats she wore."
¡Esta piva es parte de la historia de la zona! Murió en 1992 La casa de Clay Street existió, parece que está documentado. Hay fotos en el museo de Bowling Green (Kentaky) , artículos en el Daily News de Bowling Green referidos a ella y su casa... en fin. Que es pa creérselo.
Está escrito con la mallor sencillez y claridad posible. Repite algunos conceptos pero como va ordenado cronológicamente, se le perdona. Te la imaginas de mayor ya, escribiendo del tirón. Quién no repetiría cosas. Sin mayor pretensión que mostrar lo que hizo y de dignificarlo quizás. Y se convierte, sin darse cuenta, en un testamentoo de lo que era la vida en esa época.

"Mucho se ha escrito sobre los Felices Veinte -una década de contrabando, de moral fácil, de vestidos extravagantes, cabellos sueltos, labios pintados, mejillas coloreadas y faldas escandalosamente cortas que dejaban ver quién sabe qué. Durante aquellos años, la vida de las grandes ciudades podía ser desenfrenada, salvaje y sin ley. Pero, a lo largo y a lo ancho de Norteamérica, mucha gente de pueblo todavía trabajaba duramente. Gente temerosa de Dios que nunca había estado en una taberna clandestina, gente cuya vida nunca había sido tocada por la exótica corrupción de los gangsters, por el juego, por el amor libre ni por los frenéticos movimientos del charlestón."

La mafia, la corrupción del funcionariado, la hipocresía conservadora, esos temas que se encontraban a la orden del día.


"me enfurezco cuando leo reportajes acerca de cómo la Mafia y otros extorsionadores están tan profundamente arraigados en una ciudad o en un estado que es prácticamente imposible quebrantar su dominio. En mi negocio me he encontrado con unos cuantos poderosos maleantes, y, sin excepción, han sido la escoria de la humanidad. Pero, por muy odiosos que sean, no lo son tanto como los funcionarios públicos que aceptan sus sobornos. El llamado 'sindicato' no existiría ni una semana si no fuera por los funcionarios -policías corrompidos, jueces, legisladores y abogados sin honor profesional-que le sirven. Por supuesto no soy la típica ciudadana vigilante. Pero a veces siento que único medio de destruir toda esa gentuza sería que un grupo de gente decente los rodeara y los exterminara como se extermina una invasión de cucarachas.
Sa como fuere nuestra policía siempre parece estar dispuesta cuando se trata de destruir burdeles o casas de juego, o hacer redadas en fiestas de hombres o en descubrir ventas de licor en horas no permitidas. Pero cuando hay en juego millones de dólares de contrabando de valiosos objetos, de estafas de pequeños inversionistas en falsos terrenos o en comercio de existencias, de extorsiones, de la invasión de narcóticos y de pornografía en gran escala, y una gran cantidad de empresas canallescas entran en juego, nuestra ley y nuestros funcionarios resultan por alguna razón, increíblemente ineptos."

Y cómo no, el leer en las personas. Que es una de las cualidades que parecen tener los tres protagonistas de las autobiografías.

Parece que comprendieran perfectamente la psicología de hombres y mujeres sin pasar por alto las claras diferencias entre ambos. Esas diferencias que encuentra entre los dos sexos y no la hace convertirse en una feminista radical de esas.

"Las chicas son siempre chicas, y esto quiere decir que, muy en el fondo, bajo su caparazón civilizado, instintivamente se resienten y sospechan unas de otras. Típicamente, estos celos femeninos salen a la superficie bajo forma de cosas estúpidas e insustanciales."

"Creo que la confianza en sí mismo es un ingrediente básico en el carácter de cualquier hombre triunfador. Y la confianza en sí mismo es un producto de las relaciones de este hombre con una mujer. Si la mujer es capaz de hacer que el hombre se sienta un hombre de verdad, este hombre se siente capaz de dominar el mundo, capaz de hacer todo lo que se proponga. Quizás es pueril, pero así está hecho el animal masculino. Por eso una esposa inteligente puede hacerle pensar que es un ser especial, y así le convierte en un real ganador."

En fin, que la tía te cae bien. Y es curioso leer acerca de ésa época. Cómo es capaz de levantar un imperio solo con tozudez. Pura tozudez. Es que lo piensas... y, pfff, menudo fregao. La madera, los chungos, los jaleos con gente pasadísima, las chicas... y una escopeta que acojonaba bastante. No mató a nadie, no, ya he dicho que era buena tía. Que era mamá pero mantenía a su familia lejos, se la cuidaba su madre, ella pagaba tooodos sus gastos y los de los demás.

Y todo por una granja. Su sueño por una granja.



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"-Una puta y una prostituta son dos cosas completamente diferentes. Una puta es un gorrión con comezón que mueve las piernas por nada sin pensar qué conseguirá a cambio. Pero una prostituta es una profesional. Sabe lo que hace y por qué lo hace. Tiene confianza en sí misma y en sus habilidades; espera ser pagada, bien pagada, por sus servicios. Si te dedicas a este negocio, ten cuidado de que no entre ninguna vulgar ramera en tu casa. No traen más que complicaciones y hacen bajar el prestigio de tu establecimiento."





"Podría seguir y no terminar nunca: todas mis historias hablarían de mujeres que aceptaban la vida de prostitutas sólo porque no había otra clase de trabajo que pudieran hacer que les proporcionara las mismas oportunidades de ganar dinero."






"Una de las cosas que más me irritan es la pornografía que ha invadido nuestro país en los últimos años. No soy una puritana y no veo nada malo en la razonable representación gráfica del sexo en la literatura, en el cine o en la escena, si forma parte legítima de la historia. Sin embargo, la creciente ola de pornografía a secas que está invadiendo nuestra nación hoy en día, desde todos los rincones del mundo, es perversión en su peor forma. En cines, en libros, en revistas, el sexo es representado en sus formas más depravadas, añadiendo más morbosidad a las morbosas mentes que se deleitan en esta clase de basura. Ciertamente no hay ningún elemento artístico en este material pornográfico; es simplemente una buena manera de hacer dinero para algunos elementos depravados, sancionada por la ley de nuestro país. Y enciende nuevos fuegos en nuestra nación, que ya tiene bastantes problemas con los crímenes sexuales; crea constantes quebraderos de cabeza a nuestra policía, cuyas manos están atadas por las insanidades de nuestro sistema judicial.
Encuentro irónico y alarmante considerar el hecho de que nuestros funcionarios públicos apoyen la circulación de este pervertido material que tanto daño puede hacer minando la moral de nuestra nación, y todavía se nieguen a considerar la cuestión de la legalización de la prostitución, un factor que creo que podía suponer una gran ayuda para las necesidades sexuales de nuestra sociedad. Tenemos restaurantes para nuestra hambre, tenemos bares para nuestra sed, pero cuando se trata de otros apetitos básicos no tenemos ningún lugar de abastecimiento legal, como no sea el matrimonio. Y esto no tiene sentido."



"Los clientes problemáticos -los borrachos, los hampones, los machos con instintos brutales- son una de las mayores preocupaciones que acosan la vida diaria de una madama. Durante mi primer año en el negocio tuve varias experiencias desgraciadas que me obligaron a despedir con toda diplomacia posible a todos los borrachos beligerantes y chapuceros, incluso cuando eran clientes regulares y buenos pagadores que se habían pasado de la raya. Si bien permitía que mis clientes se trajeran su propia bebida y utilizaran nuestros cubitos de hielo, nunca consentí que mis chicas bebieran durante el trabajo. Y siempre me aseguré de que mis clientes esponjosos supieran que no permitiría ninguna borrachera en mi casa. La razón de tantas precauciones es sencilla: Uno o dos borrachos sin freno pueden crear el caos en una casa."




Enlaces:
http://www.bgdailynews.com/articles/2007/11/04/news/news4.txt
http://freepages.family.rootsweb.ancestry.com/~tabor/Tabor/KYTabor/KYObit.htm
http://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?page=gr&GRid=17622115
http://www.wbko.com/news/headlines/8080322.html
http://www.highbeam.com/doc/1G1-131379009.html

miércoles, 2 de febrero de 2011

Sobre la vanidad y otros ensayos / Michel de Montaigne



Bueno, bueno. Menudo descubrimiento.
Queda situado entre mi top-autores-muertos. Comparte méritos con Gracián, Plutarco y Aristóteles. Asín.
En esta edición se incluyen tres ensayos:
  • Sobre la amistad
  • Sobre el arrepentimiento
  • Sobre la vanidad
Así que el Miguel de Montaña se pone a escribir y a explayarse respecto a dichos temas de una forma muy natural. Parece que escribe conforme le van llegando las ideas sin ningún plan trazado. El tío me cae bien, le veo moderado, reservado, respetuoso y reflexivo. Lo que mola es que no da la impresión de que con sus palabras trate de obligarte a seguir sus indicaciones, ni siquiera que porque no las sigas te tenga menos respeto (aunque probablemente en su pensamiento sí que ocurra). Así lo manifiesta el prologuista:

"Montaigne pretende ser un moralista sólo en el sentido etimológico del término (lat. mores, costumbres), sin tratar de imponer un modelo; sólo quiere comunicar (a sí mismo y a los demás) su observación continuada de la complejidad y lo contradictorio de su persona en cada instante. Ciertamente, tiene sentido ético, y valora la fe, la bondad, la justicia, el honor, la verdad. Pero, sobre todo, su ética se basará en seguir sus impulsos naturales (los propios y los de su grupo social) de un modo libre, lo que le proporcionará calma y, sonre todo, placer. En este relativo abandono a su naturaleza íntima, tanto corporal como psíquica, consistirá el placer que supone para él su bien particular."

Pues eso, la búsqueda de la calma, el placer, todo tranqui. Tú no me tocas las pelotas y yo a tí tampoco, déjame hacer. La experiencia que aporta la vida hace llegar a ciertas conclusiones. Las reafirma con citas de los clásicos romanos y griegos. Le encanta Cicerón.
Sobre la amistad tiene un punto de vista similar al mío que, a su vez, viene por un lado de las enseñanzas de mi madre "Hija, no te fíes nunca de una amiga mujer, la envidia siempre media en ese tipo de relaciones. Aunque parezca que no" y por otro de mi propia experiencia.
"La capacidad habitual de las mujeres no está hecha para responder a estas relaciones y a esa intimidad, nodriza de esa santa unión, y su alma no parece lo bastante firme como para soportar el abrazo de un nudo tan grande." [la amistad]

La búsqueda de paz que mencionaba antes, puede ser una consecuencia de la falta de compromiso, el aislamiento es la única manera de no implicarse con nadie (evitando arrepentimientos, preocupaciones) ni nada y que esa paz sea posible.

"me resulta un placer no estar involucrado en los asuntos de los demás y estar liberado de su protección."
"Las empresas que son enteramente mías y libres, si digo su objeto, me parece que me lo prescribo, y que llevarlo al conocimiento ajeno es imponérmelo por adelantado: cuando lo digo tengo la impresión de que lo estoy prometiendo. De manera que divulgo poco mis proyectos."

Coincido totalmente con el señor Miguel. Una protección revestida de orgullo, como dice en la parte dedicada a la vanidad:
"Algo de orgullo natural, la incapacidad para soportar el rechazo, la moderación de mis deseos y de mis proyectos, la falta de habilidad para toda clase de negocios, y mis cualidades favoritas: el ocio, la libertad. Por todas estas razones he concebido un odio mortal por la obligación hacia los demás o por la obligación de otro hacia mí."

La importancia de los viajes, conocer otras culturas es otra de las formas de aprendizaje más útiles para Montaigne.

"Si me dicen que entre los extranjeros puede haber tan poca salud como aquí, y que sus costumbres no valen más que las nuestras, yo contesto: en primer lugar, que eso es difícil,
Tam multao secelerum facies! [¡con tanas formas como han tomado los crímenes!/ Virgilio, Geórgicas]
en segundo lugar, que siempre se gana algo al cambiar un estado malo por un estado incierto y que los males de los demás no deben acuciarnos tan dolorosamente como los nuestros"

Menciona y puntualiza las leyes de Platón (que por mi parte desconocía) respecto al hecho de viajar:
"las leyes de Platón prohíben viajar antes de los cuarenta o cincuenta años, para que el viaje sea más útil e instructivo; yo estoy de acuerdo más bien con el segundo artículo de esas mismas leyes, que lo prohíbe después de los setenta. '¡Pero con la edad que tenéis, seguro que no volveréis de tan largo periplo!' ¡Y qué importa! No lo emprendo ni para volver de él ni para concluirlo; sólo me pongo en movimiento mientras me gusta el movimiento. Y paseo por pasear. Los que corren tras un beneficio o tras una liebre no corren; corren quienes corren en el juego de barras y para ejercitarse en la carrera."
Habla de filosofía de forma abierta y clara. Sueltas perlas como:
"En todas las escuelas filosóficas de la antigüedad se encontrará esto: que un mismo autor publica en ella reglas de templanza y, al mismo tiempo, escritos amorosos y licenciosos."

En otro de los momentos en que el autor se dedica a desgranarse a sí mismo, se define como cree que la sociedad puede ver a una persona como él, que, a estas alturas de la obra, no tiene misterio alguno para el lector.
"Mis formas de vida, que difieren sólo un ápice de las corrientes, me presentan ante mi época un poco huraño e insociable. No sé si me siento injustamente disgustado de la gente a la que frecuento,pero sí sé que sería injusto si me quejase de que estuviera disgustada de mí más de lo que yo estoy de ella."

Defiende la diferencia entre lectores y Lectores. Todo mi apoyo.


"¿Quién no prefiere no ser leído a ser leído dormido o a la carrera? -Nihil est tam utile, quod transito prosit- [No hay nada, por muy útil que sea, que pueda servir si se ve de pasada/Séneca, Epístolas] Si coger libros fuera aprenderlos, y si de verlos fuera mirarlos, y, recorrerlos, hacerse con ellos, me equivocaría al hacerme pasar por un ignorante, como acostumbro."


Y con esto me despido, con los retrasos habituales, pero no pienso estar con el rollo de siempre...
Eso sí. Leed a éste tío. Es un crack y no se complica la vida para demostrarlo.

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AMISTAD

"la lucha del hombre que se busca será la de detener ese tiempo ladrón que le priva de sí mismo, que le mata a cada momento para convertirle en otro."



"Desde luego, no podemos comparar con la amistad el afecto por las mujeres, aunque nazca de nuestra elección, así como tampoco clasificarlo dentro de esa categoría. Su fuego, lo confieso,
neque enim est dea nescia nostri
Quae dulcen curis miscel amaritiem
[pues no somos un desconocido para la diosa que mezcla una dulce amargura a las cuitas del amor]
es más activo, más ardiente y más rudo. Pero es un fuego desconsiderado y voluble, tornadizo y versátil, un fuego febril, sujeto a accesos y retrocesos al estado normal y que sólo nos sujeta por un extremo. En la amistad hay un calor general y universal, por lo demás, igual y templado, un calor constante y tranquilo, que es todo dulzura y suavidad, y en absoluto rudo ni picante. Más aún, en el amor hay sólo un loco deseo de lo que nos rehúye:
Come segue la lepre il cacciatore Al freddo, al caldo, alla montagna, al lito; Ne piu l'estima poi che presa verde, Et sol dietro a chi fugge affretta il piede.
[como persigue el cazador a la liebre, con frío, con calor, en la montaña y en el valle; y ya no le hace más caso cuando la ve atrapada; sólo cuando la presa huye es cuando él se precipita en su persecución.]"



"Ninguno de sus actos podría serme relatado, tuviera el aspecto que tuviera, sin que yo encontrara de inmediato su móvil. Nuestras almas han caminado tan unidas en el mismo tiro, se han contemplado con un afecto tan intenso, con tal afecto se han descubierto la una a la otra hasta lo más recóndito de sus entrañas, que no sólo yo conozco la suya como la mía, sino que, sin la menor duda, me habría fiado más de él que de mí en todo lo relacionado conmigo."



"la unión de amigos semejantes, al ser verdaderamente perfecta, les hace perder el sentimiento de tales deberes, y detestar y expulsar de entre ellos estas palabras de división y diferencia: favor, obligación, reconocimiento, ruego, gratitud y sus iguales."
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ARREPENTIMIENTO

"Yo no puedo fijar el objeto de mi estudio. Avanza confuso y tambaleante, con una ebriedad natural. Yo lo tomo en esa situación, tal y como es, en el instante en que me ocupo de él. No pinto el ser. Pinto el pasar: no un paso de una edad a otra o, como dice el pueblo, de siete en siete años, sino de día en día, de minuto en minuto. Tengo que adaptar mi historia al momento. En breve puedo cambiar no sólo de suerte,sino también de intención."



"Una persona erudita no es erudita en todas las cosas, pero un hombre con talento es capaz en todos los campos, incluso en el de la ignorancia."


"Especialmente nosotros, los que vivimos una vida privada que nadie más puede ver, debemos tener establecido en nuestro interior un modelo que nos sirva de piedra de toque en nuestras acciones y, según ese modelo, unas veces tendremos que felicitarnos y, otras, que castigarnos. Yo tengo mis leyes y mi tribunal para juzgar sobre mí, y me dirijo a él más que a los demás. Restrinjo mucho mis acciones en función de los demás, pero sólo las extiendo en función de mí mismo. Sólo vosotros sabéis si sois cobarde y cruel, o leal y devoto; los demás no os ven, os adivinan mediante conjeturas inciertas; ven no tanto nuestra naturaleza como nuestro arte."



"El valor del alma no consiste en subir muy alto, sino con paso regular."



"no la tomo conmigo: acuso a mi suerte, no a mi obra: a eso no se le llama arrepentimiento. (...) En lo que respecta a mis faltas y mis fracasos, apenas tengo ocasión de tomarla con alguien más que conmigo. Pues, en realidad, rara vez recurro a los consejos de los demás, a no ser por una cortesía puramente formal, salvo cuando necesito una información precisa o el conocimiento del hecho en cuestión. "



"Si no estoy en mí, siempre ando cerca."



"no abandonamos los vicios tanto como los cambiamos y, en mi opinión, para peor. Además de un orgullo tonto y frágil, un parloteo aburrido, estos caracteres desagradables e insociables, y la superstición, y una preocupación ridícula por las riquezas cuando ya se ha perdido la capacidad de usarlas, encuentro en la vejez más envidia, injusticia y maldad. Nos pone más arrugas en el espíritu que en la cara; y no se ve -o se ve rarísima vez- alma que al envejecer no huela a agrio y a moho. El hombre camina entero hacia su crecimiento y también hacia su declive."
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VANIDAD

"Pero debería existir alguna corrección de las leyes contra los escritores ineptos e inútiles, así como la hay contra los vagabundos y holgazanes. Así nuestro pueblo se libraría de mí y de otros cien. No es ninguna broma. (...) La corrupción del siglo se hace con la contribución particular de cada uno de nosotros: unos aportan la traición, otros la injusticia, la interreligiosidad, la tiranía, la codicia, la crueldad, en función de su mayor o menor poder; los más débiles aportan la estupidez, la vanidad, la ociosidad: entre éstos me encuentro yo. Parece que cuando nos ahogan las desgracias corren buenos tiempos para las cosas vanas."



"Mi necesidad verdadera no ocupa con tanta exactitud todo mi haber como para que la fortuna no tenga dónde morderme sin tocar lo esencial."



"Los problemas más pequeños e insignificantes son los más agudos; y así como la letra pequeña daña y agota más la vista, así los pequeños asuntillos son los que más nos molestan."


"Ése es nuestro defecto, que la vista de lo que está por delante de nosotros nos disgusta más de lo que nos alegra el ver lo que tenemos detrás."



"Nada me resulta tan costoso como lo que me es dado y como aquello por lo que mi voluntad queda hipotecada a título de gratitud, y recibo con más agrado los servicios que están en venta."


"Hay más tormento que consuelo en despedirse de los amigos. Yo olvido gustoso ese deber cívico, pues, de entre los deberes de la amistad, ése es el único desagradable, de modo que con gusto olvidaría decir ese gran y eterno adiós"



"La confesión noble y libre debilita el reproche y desarma la injuria."



"Estoy aprendiendo a ver a los hombres sin aferrarme a ellos: sería un abuso, es un paso tan escarpado. Es hora de volver la espalda a la compañía."



"Sí, lo confieso, no veo nada, ni siquiera en mis sueños o en mis deseos, por lo que pueda sentir un verdadero apego: sólo la variedad me satisface, y la posesión de la diversidad, si es que algo me satisface."



"La marca más honrosa de virtud en una situación tan difícil es la de reconocer libremente la falta propia y la de los demás, resistirse con todas las fuerzas al declive hacia el mal y retrasarlo, seguir resistiendo a esa pendiente, esperar y desear cosas mejores."