Arriba

Arriba

viernes, 12 de noviembre de 2010

Delirio del desarraigo / Juan José Cantón y Cantón



¡Sorpresa! ¡Poesía!
Librito pequeño pero con encanto. Es el segundo libro que me envía algún autor gracias a este blog. Te envían un e-mail, lo ves a los meses, te alegras por la generosidad de la gente y sacas pecho por considerarte privilegiada. A los quince días de haber respondido al correo ya te ha llegado con la correspondiente afectuosa dedicatoria incluida. Qué subidón.
Y entonces llega el momento del pánico. Poesía. Con lo abandonada que la tengo.
Lo último fue hace años, Baudelaire. Tengo otro pendiente (de Pedro A. González Moreno) que también me regalaron, pero sin darme cuenta lo he ido posponiendo.

El autor, licenciado en Filología Francesa en la Complu, de aquí, de Madrid. Este librito, Delirio del desarraigo, es una reedición con motivo de su vigésimo aniversario (escrita en 1990). La edición me encanta por una razón, los poemas están escritos todos en las páginas impares, quedando las pares limpias y muchas de las impares (según el poema) también tienen mucho espacio en blanco. Incita a dibujar. A pintar. Relacionar el texto con la imagen... entran ganas. Cuando me quise dar cuenta, estaba pintando olas y faroles. En plan cubista (que es la forma de justificar que dibujo mal, que soy incapaz de plasmar lo que tengo en la cabeza y me queda un "amago de"; no desprestigio al cubismo, ojo, seguramente ellos sí que querían terminar dibujando así).

En cuanto a los poemas. Madrid, la noche, el desamor, las costumbres, la muerte, el poeta... temas de los que no me dejan indiferente. Puedo decir que los he disfrutado.
El lobo solitario que, entre parroquianos, se empapa el gaznate y termina saliendo a VanDassos del bar. El desencanto en persona.


No sueña más
"No sueña más. No sueña más.
No sueña, pide su botella y se emborracha.
Al precio que sea, las horas inconscientes.
Árbol caído, cenizas,
más muerto que vivo, hundido,
dice Amor y llora y ríe y llora,
quisiera no tener pasado,
dejar el cigarro de entre sus dedos,
dejar de temblar y salir de la bruma,
dejar de pensar y dormirse,
ni siquiera estar.
(...)"


Sobreviviendo en este Madrid donde millones de almas cohabitan pero no conviven.


Como siempre, sin metas...
"(...)
Naufragar en el destino,
confesar, si acaso, al papel.
Y no soy el único que hundido
camina bajo el neón,
Madrid solitario,
hueco como una calavera,
sin fronteras, esperando amanecer."

Vas a la deriva
"Vas a la deriva,
vas llorando lágrimas adentro,
demasiado grande este Madrid,
esta ciudad de tumultos,
de viandantes solitarios,
de perros callejeros,
de personas vacías,
no hay salida en la noche:
tus ojos, sólo cenizas."


La pesadumbre que en ocasiones conlleva la vida sobre el cemento y las historias pasadas anejas (añejas). Aquí, cuando pierdes algo, te olvidas de volverlo a ver a no ser que muevas tú la pieza a propósito y ni siquiera así tienes la seguridad de encontrarlo. El azar no tiene el mismo tino que en una ciudad menos poblada pero, al tener menos tino, cada acierto suyo puntúa doble. Por eso, quizás, nos volvemos más nostálgicos de lo normal: por un lado nos resignamos a las pérdidas, por otro lado ocultamos la esperanza de hechos casi imposibles. Esto genera tensión. Momentos sombríos que envuelven una fe inconfesable que nos sirve de soga: unas veces para ahogarnos y otras veces para poder tirar de ella.

Sé que hay un mar azul
"Sé que hay un mar azul
y una playa y una fuente
asediada de palomas blancas,
también que ya no estás tú.

Me duele el alma de recorrer estas calles,
de luces y gentes,
de monigotes y hogueras
sin encender, de buscarte en otro tiempo,
de no ser contigo.

Era ayer
y éramos, como ahora, nada.
"


Así, poesía desesperada pero no ofensiva, acorde con la narrativa que disfruto. Supongo que el título refleja muy bien el tipo de poemas que se van a encontrar en él.
Debo concluir que me ha gustado mucho. No podría objetar nada, ha sido la medida exacta en el tono deseado.
Agradecidísima por el libro. Ya tiene su lugar en mi biblioteca e intentaré que no sea el único ejemplar Cantón y Cantón; ¡habrán más!.

------

Vendrán por tí
"(...)
te balearán, te balearán,
incapaces de matar tu pensamiento,
no importa en qué noche."


Marinero
"(...)
Marinero,
no vengas a esta ciudad,
que el viento no te empujará,
que no podrás navegar.

Que en esta ciudad
la soledad es otra cosa
y la luna tiene que ver con la muerte.
(...)"


No te lleves a engaño
"Si la muerte me sorprende,
no te lleves a engaño,
hasta ahí llegaba yo,
hasta ese momento,
más allá de ese día ya no sería;
si mereciera el recuerdo
que sea por lo que fui y doy,
no por lo que hubiera sido,
vale mi frustración como vida
y vale mi sonrisa quebrada como persona;
no te lleves a engaño,
hasta ahí llegaba yo."

viernes, 5 de noviembre de 2010

Luces de bohemia / Valle Inclán


Ya he mencionado en unas cuantas entradas a un colega cuyas recomendaciones son infalibles (Belén Gopegui, Plutarco, Italo Calvino, etc.) Lo ha vuelto a hacer, es increíble. Oficialmente es mi recomendador favorito, cómo no iba a serlo con el pleno de aciertos que lleva. Un día de estos le condecoro. De momento le voy a comprar algún libraco para compensar. Grande, Mox, grande.
Que lo vas a flipar, que es de un escritor borracho. Que la jerga es la ostia. Que tal. Pleno, pleno.

Y aquí que me encuentro con Don Ramón. Joe, cada vez que leo sólo Don Ramón siempre pienso en el mismo... Gómez de la Serna, ¡pero no! Aunque ambos huelan a castizo, a churros de San Ginés y a bocata'calamares. O por lo menos aquí, en Luces de Bohemia huele a todo eso. Porque el coleguita del esperpento es gallego. Galeguísimo! De la ría de Arousa a la ribera de Manzanares, casi lo mismo, vamos. Sobretodo a día de hoy.
Ejque, a ver, troncos, si me encuentro palabros como: apoquinar, ahuecar, pelas, beatas (lo de "tener pelas" que sigue ahí vigente, yo lo uso mazo), guipar, curda o cate... pues como que me engancha. Y jerga caló: mague, dar mulé, chanelar... Por no hablar de expresiones como "cambiar el agua a las aceitunas" (hoy es más común cambiarle el agua al canario)... pos ya sabéis, me pirra. Lo chana. Lo parte.
La buena utilización del lenguaje vulgar en una novela es algo a lo que le doy bastante valor, al fin y al cabo es lo más cercano a nosotros. Obreretes de a pie. Por mucho que leamos.

Y ahora, el Esperpento. Nunca olvidaré una pregunta de examen de lengua cuando estaba en COU. Yo iba por ciencias, y lo de los autores/obras literarias no lo llevaba muy bien aprendido. Leía y tal, pero poca literatura española (la que caía, era contemporánea). Nunca se me ha dado bien memorizar y sin haber leído a esos autores de la lista que te tenías que saber, más difícil todavía establecer relaciones neuronales al respecto. Total, que el profe (¡Hola Pedro! ¡no sé si me lees!) en cuestión nos puso un ejercicio de sinónimos y antónimos en el examen. En general ese rollo se me daba bien a pesar de ser de ciencias (cosa que aporta el leer), pero puso una chunga: ESPERPENTO. De esto que dices, joder, me suena. Tiene que ser algo rollo descuidao, desparramao, harapiento... sobretodo harapiento, que es a lo que más se parece. MEEEEEEEEEEEEEC!!! Craso error. Y encima, el cachondo del profe, flipando porque no supiera qué era el esperpento. Claro, todo el mundo tiene un par de esperpentos en casa, super fácil, vamos. Ahora ya lo sé: desatino, extravagancia, grotesco. Valen las tres.
Una de las acepciones de "Esperpento" para la RAE es: Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado.
Y esto que dice la RAE es, básicamente, lo que se encuentra uno cuando se enfrenta a Luces de Bohemia. He aquí la conversación que mantiene Max, y que representa la interpretacion de Valle-Inclán de la realidad.

"MAX: Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
DON LATINO: ¡Estás completamente curda!
MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO: ¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO: ¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta, Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO: ¿Y dónde está el espejo?
MAX: En el fondo del vaso."

Al parecer, el tema este de los espejos cóncavos viene de un bareto situado el callejón del Gato, d'aquí de Madrí, en el que paraban y que en la entrada, arriba, tenía una serie de espejos convexos y cóncavos, que inspiraron al amigo ValleInclán.



El protagonista es Max Estrella, un poeta ciego, dado a la priva y al vagabundeo. Un artista sin éxito, de esos que no ganan pa comer con su obra.

"DORIO DE GADEX.- Maestro, preséntese usted a un sillón de la Academia. MAX.- No lo digas en burla, idiota. ¡Me sobran méritos! Pero esa prensa miserable me boicotea. Odian mi rebeldía y odian mi talento. Para medrar hay que ser agradador de todos los Segismundos. ¡El Buey Apis me despide como a un criado! ¡La Academia me ignora! ¡Y soy el primer poeta de España! ¡El primero! ¡El primero! ¡Y ayuno! ¡Y no me humillo pidiendo limosna! ¡Y no me parte un rayo! ¡Yo soy el verdadero inmortal y no esos cabrones del cotarro académico! ¡Muera Maura!"

Le acompaña su perro. Y no en plan despectivo (o no, al menos, por norma general) sino como un lazarillo, su colega Don Latino de Hispalis. Escribe Don Ramón:

"DON LATINO interviene con ese matiz de perro cobarde, que da su ladrido entre las piernas de su dueño."


Aparecen también la madre y la hija de Max Estrella, con los pies bastante más en la tierra que su familiar directo; y una serie de personajes sueltos: un grupo de modernistas, personajes barriobajeros de aquí, de Madrid. Los escenarios: la casa de Max, la redacción de un periódico, la calle y una tasca. También aparece el señor Ruben Darío. Temas: contexto socio-cultural de la época y gañanadas varias de esta tierra.
Hay muerte trágica y entierro.

De la trama no digo nada más, aunque muchos ya conocerán la obra, pero por aquellos que como yo no sabía nada de ella. Para que la disfruten en su máxima extensión.

Por último, contar, que para crear a Máximo Estrella, Valle-Inclán se inspiró en Alejandro Sawa, otro poeta incomprendido de la época. Pero al que muchos de los autores que han pasado a los libros de literatura con su nombre en negrita, leían. Así que, no cesaré hasta que le lea... Ha sido la siguiente recomendación de mi amigo. y le haré caso. Una vez más.

En fin, que es de estas obras clásicas que no debe dejar nadie por leer. Déjense de postponerlo. Además, siempre viene bien hacer una incursión en el teatro, ¿no?

*************************************************

"MAX: Yo soy el dolor de un mal sueño.
EL PRESO: Parece usted hombre de luces. Su hablar es como de otros tiempos.
MAX: Yo soy un poeta ciego.
EL PRESO: ¡No es pequeña desgracia!... En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero.
MAX: Hay que establecer la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol."



"MAX: Llego en mi hora. No vengo a pedir nada. Vengo a exigir una satisfacción y un castigo. Soy ciego, me llaman poeta, vivo de hacer versos y vivo miserable. Estás pensando que soy un borracho. ¡Afortunadamente! Si no fuese un borracho ya me hubiera pegado un tiro. ¡Paco, tus sicarios no tienen derecho a escupirme y abofetearme, y vengo a pedir un castigo paa esa turba de miserables, y un desagravio a la Diosa Minerva!"

miércoles, 27 de octubre de 2010

Diálogos / Platón


De estos libros que dices. ¿Cómo cojones voy a reseñar lo que está más que reseñao? Que hasta he tenido que estudiármelo en COU y en la carrera... qué puedo escribir de él que no haya escrito aún...
Poquito que decir, me temo, pero al menos quedan los fragmentos. Momentos de oro en los que el colega Sócrates se explaya y llega a conclusiones haciéndoles la picha un lío a los otros. Pero perfectamente justificado. Supongo que si le dijera a mis ex-profesores que, una vez habiéndome leído estos Diálogos, me recordaban a Sócrates, se pondrían a hacer palmas con las orejas. Qué cabrones. Especialmente recuerdo al último, cuando estaba con la carrera. Éramos cinco pringaos en clase y a mí me gustaba darle bola al tío. Es muy chungo cuando habiendo sólo 5 alumnos haces una pregunta y ninguno te responde o miran al suelo. Además, al tío se le veía que le molaban los jóvenes (¡Ojo! No del mismo modo que le gustaban a los hombres de la sociedad griega de aquella época) y hablar con ellos. Tal y como hace Sócrates con los jóvenes, el hacerles descubrir sus pripias contradicciones e incitarles a llegar a concluisones coincidentes con su propia versión del asunto.
Marearte, vamos. Que siendo el autor que fuera, acababas llegando a la misma conclusión que dicho autor mediante deducción. Bueno inducción. Inducida por sus preguntas. Lo bueno del asunto es que, para hacer eso, tienes que (a parte de tener mente rápida) dominar la materia, para saber qué argumentos utilizar para que quede completamente justificado. La verdad es que es una forma de enseñar excelente. Se te iban quedando los autores y sus teorías.

Obviamente, no es lo mismo que ocurre en los diálogos, dado que los temas que se tratan son totalmente abstractos y no pueden considerarse como históricos, como era el caso en las clases de filosofía. Las clases consistían en un profesor que se ponía en el papel de todos los filósofos para hacer comprender al alumno utilizando el método pregunta-respuesta.
Como si considerara que el conocimiento fuera más bien un reconocimiento. Que en vez de aprender, recordamos. Así es como piensa Sócrates y lo menciona, entre otros, en "Fedón, o de la inmortalidad del alma" en una conversación con un tal Cebes.

En esta edición los diálogos que aparecen son:
  • Gorgias, o de la retórica.
  • Fedón, o de la inmortalidad del alma.
  • El banquete, o del amor.
El primero pertenece a sus diálogos de transición y los otros dos son diálogos críticos, pertenecientes a su época de madurez.
Una de las divisones que se hace de los diálogos establece cuatro épocas según la cronología y apoyándose en la influencia de Sócrates en su pensamiento. Como es sabido, y sino ya estoy yo pa recordároslo (guiño), no constan documentos escritos por Sócrates, sino que lo que conocemos de su filosofía es gracias a Platón, que fue alumno suyo. Y, como suele ocurrir, el alumno superó al maestro (o tomó otros derroteros, como prefiera cada uno verlo); esto pasa conforme Platón va haciéndose mayor, de ahí que la división sea principalmente cronológica.
Poco a poco va acercándose a la teoría de las Ideas. Que me encanta. La idea de caballo. La idea de mesa. Y así. Peeeeeero tampoco estoy aquí pa andar desarrollándola, asín que hasta aquí puedo leer. No es de lo que trata el libro, aunque se intuyen las pinceladas.

I. Gorgias, o de la retórica

En este diálogo Sócrates se enzarza en una discusión con Gorgias acerca de lo que Gorgias considera el "arte" de la retórica. Nuestro amigo Sócrates no está muy de acuerdo con lo que dice Gorgias: que es el más relevante y útil de todos.
Para Gorgias el mayor bien es

"el de estar apto para persuadir con sus discursos a los jueces en los tribunales, a los senadores en el Senado, al pueblo en las asambleas; en una palabra, a todos los que componen toda clase de reuniones políticas. Este talento pondrá a tus pies al médico y al maestro de gimnasia y se verá que el economista se habrá enriquecido no para él, sino para otro, para ti, que posees el arte de hablar y ganar el espíritu de las multitudes. "

Básicamente Sócrates le dice que eso de persuadir a la peña es un poder de aduladores, y que, por norma general, la finalidad de los que practican dicho arte es obtener un beneficio de él. No se trata de convencer, ni aportar justicia, sino de ganar algo a base de engaños. No es el arte de la palabra y del convencimiento independientemente de la materia a tratar, es más divertir que instruir.

"no es el placer lo que hay que buscar por el bien, sino el bien en vista del placer"

Y después de un rato comiéndole el tarro al otro con todo esto, termina concluyendo con:

"se debe tener mucho más cuidado de cometer una injusticia que no de ser víctima de ella y que ante todo se debe procurar no sólo parecer un hombre de bien, sino serlo lo mismo en público que en privado; que si alguno faltare en algo fuere en lo que fuere, es preciso castigarle; y que después del primer bien, que es ser justo, el segundo es llegarlo a ser y sufrir el correctivo que antes mereció; que es preciso huir de la lisonja de sí mismo como de la de los demás y que jamás ha de servirse de la retórica ni de ninguna otra profesión si no es con miras a la justicia. Ríndete, pues, a mis razones y sígueme por la ruta que te conducirá a la felicidad en esta vida y después de tu muerte como acaba de demostrar este discurso."

II. Fedón, o de la inmortalidad del alma

En este hay que destacar en primer lugar el contexto en el que se desarrolla el diálogo. Más bien tertulia, porque hay demasiada gente. La explicación de ésto es que tuvo lugar la noche en la que Sócrates estaba condenado a morir. En cuando se ocultara el sol debería beber el veneno de cicuta que le tenían preparado como condena. Así que ahí que van sus amigos para hacerle compañía en sus últimos momento (tal y como habían estado haciendo durante todo el tiempo que estuvo en prisión).
Les sorprende que ellos estén más afligidos que el condenado a morir, que parece que espera el momento con gozo. Y es que, como dice Sócrates, los filósofos se preparan toda la vida para ello. Se pasan la vida intentando desligarse de asuntos terrenales y en el único momento en el que creen que se puede conseguri por completo es cuando se muere. Mientras tanto, cualquier percepción depende de los sentidos.
Y, además, está convencido de la inmortalidad del alma. Lo prueba de cuatro maneras:
  • La prueba de los contrarios
  • La prueba de la reminiscencia
  • La prueba de la simplicidad
  • La prueba del principio vital
La segunda es a la que hacía referencia unos párrafos atrás, cuando sentencia que el conocimiento no es aprendizaje, sino recuerdo (y en algún lugar deberán estar dichos conocuimientos, ¿no?). En cuanto a las otras tres, me mola la del principio vital. Pero casi mejor que os remito a alguna página de expertos pa que lo expliquen, que lo harán mejor que yo.

III. El Banquete, o del amor

En esta se disponen a explicar qué es el Amor. Cada uno con su concepción del mismo. Se dice de todo: que es un dios, que no es un dios, que es bello, que no es bello ni feo, que es bueno, que no es bueno ni malo, que es infinito, que no es finito ni infinito, y asín...

"El amor, pues, está en todas partes; funesto y perverso cuando los elementos opuestos rehúsan unirse y existe el predominio de uno de ellos, que los hace sustraerse a la armonía; bueno y saludable cuando esta armonía se produce y mantiene"

Para, al final, desembocar en las siguientes conclusiones (entre otras):
El amor se manifiesta en el deseo de perpetuarse (física/espiritualmente). También se le considera como el deseo de mejorar, de alcanzar placer y la felicidad; es decir, poseer el bien.
El deseo viene motivado por la ausencia de algo, y lo que se quiere es tenerlo, de ahí la idea de "poseer" el bien.
El siguiente párrafo representa bastante bien la visión de Sócrates sobre el asunto en cuestión.

"El amor, como dije antes, no es bello ni feo por sí mismo. Es bello si se ama obedeciendo a las leyes de la honorabilidad, y feo si se ama faltando a ellas; porque no es honrado conceder sus favores a un hombre vicioso y por malos motivos, y es honorable rendirse por buenas causas al amor de un hombre que practica la virtud. Llamo hombre virtuoso al amante popular que ama al cuerpo con preferencia al alma, porque su amor no podrá ser duradero, pues que ama una cosa que no dura. Cuando la flor de la belleza que él ama se marchite, le veréis desaparecer sin acordarse de sus palabras ni de ninguna de sus promesas. Pero el amante de un alma bella permanece fiel toda la vida porque ama lo que es duradero. Por esto quiere la costumbre que antes de obligarnos examinemos bien; que nos entreguemos a unos y huyamos de otros; la costumbre anima a unirse a aquéllos y a evitar a éstos, porque discierne y juzga de qué especie es el que ama lo mismo que el que es amado."


En fin, que he cumplido con uno de mis eternos autores pendientes. Y ha merecido la pena, claro.

Ahora estoy con Montaigne, así que estoy de un moralista que lo flipáis.
Saluditos!

***********

"Soy de los que gustan de que se los refute cuando no dicen la verdad y de refutar a los otros cuando se apartan de ella, complaciéndome tanto en refutar como en ser refutado. Considero, en efecto, que es un bien mucho mayor el ser refutado, porque es más ventajoso verse libre del mayor de los males que librar a otro de él. No conozco, además, que exista mayor mal para un hombre que el de tener ideas falsas en la materia que tratamos."



"Donde no median relaciones no puede existir la verdad"



"Quienquiera que espere a vivir feliz no tendrá más remedio, me parece, que buscar y ejercer la templanza y huir de la vida licenciosa tan lejos y rápidamente como pueda"



"La sabiduría es la única moneda de buena ley por la cual hay que cambiar todas las otras. Con ella se compra todo y se tiene todo, fortaleza, templanza, justicia; en una palabra, la virtud no es verdadera más que unida a la sabiduría, independientemente de las voluptuosidades, tristezas, temores y todas las demás pasiones; tanto, que todas las demás virtudes sin la sabiduría y de las cuales se hace un cambio continuo, no son más que sombras de virtud, una virtud esclava del vicio, que no tiene nada verdadero ni sano."

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Acid House / Irvine Welsh




Puro Irvine Welsh. En vena. Esta vez con una serie de relatos cortos y una novela corta, todo en uno.

Personajes que podrían aparecer en cualquiera de sus otras novelas de las que he leído (Trainspotting, Porno, Cola y Escoria). Es más, ocurre. Spud, Begbie, Sickboy, aparecen en algunos de estos relatos. Y escenarios similares a los de sus otras novelas: suburbios a lo largo de Europa.

"Un vertedero de pobres al margen del cotarro es más o menos idéntico a otro, independientemente de la ciudad a cuyo servicio esté."


Holanda. Ya mandó a Renton (personaje del que estoy enamorada) en "Porno" a vivir a Amsterdam. Se nota que al amigo Irvine le molan los coffees, es más, el pive, al parecer (según la Wikipedia, hahaha) vive entre Escocia y Amsterdam. No sabe ná.

"'¿Adónde decías que querías ir algún día?' 'Ibiza', le dije, 'o Romini.' 'Por la movida de los raves o el éxtasis', apuntó ella. 'Es una buena movida', asentí. 'Menos peligrosa que la del caballo.' 'Bien podría ser', dijo ella con presunción. ¡No eres más que Euroescoria, Euan. Todos lo somos. Aquí es donde el mar arroja toda la escoria. El puerto de Amsterdam. Un cubo de basura para la Euroescoria.'"

Por supuesto la violencia, las drogas y el sexo están presentes a lo largo del libro, en mayor o menor proporción según el relato, pero presentes. Historias de yonquis varias: hay hasta abuelas drogatas (de esas que te imaginas que denominan a los toxicómanos "drogaditos", cosa que siempre me ha hecho muchísima gracia).

"Parecía como si a Donovan el caballo le hubiera diluido el tono de la piel. Michael Jackson probablemente ha pagado millones para obtener el mismo efecto que a Don le proporciona el jaco. Estaba como un granizado al que le habían succionado el hielo. Ahora que lo pienso, Ange tenía más color antes. Al parecer, si tomas jaco suficiente pierdes por completo cualquier rasgo facial. Verdaderamente, el jaco hace irrelevantes todas las demás características de una persona."

Hay un relato en el que unos padres que se llevan al niño a Disneylandia que me descojonaba leyéndolo. Me parece muy creíble. Hay peña así, como ese padre, y eso me alucina.

"De todos modos, en la mierda esa de Disneylandia, un tontolculo con traje de oso se nos pone delante de un salto, ¿sabes? Sacudiendo los brazos por todas partes y tal. La cría empezó a gritar que te cagas, le dio un susto de verdad, ¿sabes? Así que le meto una hostia al cabrón, le pego un puñetazo en la boca al puto vivales, o donde creía que tenía la boca, debajo de ese traje, ¿entiendes? ¡Joder, vaya que si lo hice! Ni Disneylandia ni putas hostias, eso no le da al cabrón ningún derecho a ponerse de un salto delante la cría, sabes."

El traductor es un maestro. Hay novelas de estas con jerga, tacos y expresiones, que cuando las traducen se limitan a utilizar dos o tres palabras modernas pero que a un lector joven (como la menda) no se la cuelan. Ni puta idea de cómo utilizarlo, y no te hace falta leer el original para saber que algo no cuadra, o falta precisar más o algo, pero no cuadra. Pero en los libros de Welsh lo clavan. Cada insulto en su grado adecuado, las coletillas de los personajes bien adaptadas, la jerga de germanía... todo. Te lo crees. Y conoces a gente así, que habla así.
Hay un personaje de gran importancia en uno de los relatos, al que nunca había "escuchado" hablar en una novela, que me ha impactado. Sobretodo porque siempre que he recibido noticias de sus discursos, me los imaginaba bastante más sosegados. Se trata de Dios (oh my god).

"Alto ahí un momento, amigo. Dejemos una cosa bien clara. Cada vez que bajo por aquí, algún espabilao me da la barrila con lo que tendría o no tendría que estar haciendo. O eso o tengo que embarcarme en algún jodido discurso filosófico con algún gilipollas a punto de licenciarse, sobre mi naturaleza, la magnitud de mi omnipotencia y toda esa mierda. Estoy empezando a hartarme un poco de toda esa justificación; a vosotros, capullos, no os toca criticarme. Yo os hice a mi propia imagen y semejanza, cabrones. Montároslo como podáis; arregladlo vosotros, joder. Ese cabrón de Nietzsche erró el tiro al decir que yo había muerto. No estoy muerto; es que me la trae floja todo. No es cosa mía arreglar los problemas de todo quisque. Si a ningún otro cabrón le importa una mierda, ¿por qué debería importarme a mí? ¿Eh?"

Desde luego, de ingenio e imaginación, Welsh va sobrao. Y, en fin, que me alegra seguir tachando novelas (relatos/cuentos cortos) de él en mi lista de pendientes. Todavía no me ha decepcionado ni en una.

Que viva la literatura del desparrame y su ley de la jungla (urbanita)!!!

******************************
"Qué tiempos, ¿eh, tío?
Fueron unos tiempos bastante desatrosos en realidad, pero el hogar siempre parece mejor cuando estás lejos, y más aún desde detrás de una neblina de hachís."





"me recorrió el cuerpo un temblor fantasmal por el rechazo de aquella mujer que hizo que se me derrumbara el frágil dique de la autoestima, del que rara vez son conscientes nuestros colegas.No obstante, moderé aquella sensación con la idea de su humillación a manos de Denise. Me sentí deliciosamente rehabilitado, y después vagamente culpable. En eso consiste estar vivo, todos esos sentimientos chungos. Los necesitas; cuando dejas de tenerlos, ojo."





"En serio, te lo digo, colega, eres legal, pero eres demasiado listillo. La cuestión es que a todo el mundo le divierte un listillo en un momento u otro. El listillo hace una gracia, todo dios se desternilla de risa. Después el listillo le toca los huevos a la gente y al listillo le parten la boca. Así es como funciona."

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Los geniecillos dominicales / Julio Ramón Ribeyro




Llevo un mes de retraso con las reseñas. Lo cual no hace otra cosa que acumule y acumule libros pendientes de comentar. Y además, ahora no tengo acceso ni a la cámara ni al libro, así que la foto (de momento) es sacada de internet.

Vuelvo con Ribeyro, una vez más, y no defrauda. Es más, según lo terminé me pillé otro de él: La tentación del fracaso, que son diarios del susodicho. Está por Seix-Barral y pendiente de lectura.

Pero vamos con "Los geniecillos dominicales".
Hasta ahora no había leído ninguna historia novelada de Ribeyro, prácticamente ha sido todo textos autobiográficos, por lo que era previsible que estuviera plagado de reflexiones del autor. Esta novela tiene toda la pinta (o lo leí por ahí, no recuerdo) de ser también autobiográfica, utilizando como alter ego a Ludo. Y, para mi regocijo, también el personaje reflexiona como lo hace el autor, sobre cualquier situación u objeto cotidiano. Eso sí, es tan vividor como reflexivo. No como su hermano, que vive encerrado en su cuarto y en sí mismo.

"Pirulo se fue hacia el parque, mientras Ludo volvía a su casa para buscar su ropa de baño. Su hermano Armando dormía la siesta. Ludo lo observó un rato desde el dintel del dormitorio y se preguntó de dónde le vendría esa vocación por la vida horizontal. Tal vez su hermano era un sabio, un filósofo. Un libro inútil, una partida de ajedrez, un cine por las noches y luego la cama solitaria. Eso durante años. La calle, la universidad, eran incidentes, pequeñas vigilias en su largo sueño misterioso."

Ludo quizás si que tenga esa parte reservada que es la que le otorga el don de la observación (igual que le ocurre a su hermano) pero prefiere vagabundear y ver cosas. Sólo eso. Ver cosas, hacer cosas, estar con gente. Estudiante de derecho, en el primer capítulo del libro, toma una decisión radical: dejar el curro en el que llevaba invertidos sus últimos años. Con corbata y eso. Así decide dar un cambio de rumbo a su vida.

"Mientras camina hacia el paradero del ómnibus se da cuenta de un detalle: que a veces basta tomar una determinación importante para que de nuestros ojos caiga el velo que tiende la rutina: sólo entonces vemos el verdadero rostro de las cosas."

Sin embargo, ese rumbo todavía no tiene un trazado, sólo tiene claras dos cosas: as ganas de libertad que le invaden y el desprecio por el tipo de vida que había llevado hasta ese día:

"Por las estrechas calles del centro andaba arrollando a empleados que corrían hacia el ómnibus y los tranvías. Las oficinas seguían vaciándose. Época cenicienta de su vida. Conocida. ¿Adónde iba tanto hombre, tanta mujer, vestidos todos, cosa increíble, vestidos todos hasta con coquetería, afeitados o peinados, polvos y brillantina, raya del pantalón pasable, chompa lavada, así, por legiones, moléculas disparatadas, tristes de verdad, o más bien resignados, o tal vez aguantadores, hacedores de colas, buena gente que comía lentejas, fanáticos de Gary Cooper, con hijos, con problemas, con su pasado en pantalón corto, sus fotografías en la cartera, sus amores y espasmos terribles, su gripe, sus muebles a plazos?"

Así que se dedica a desparramar con el finiquito, sin reparar en gastos e invitaciones. Los gastos consisten básicamente en: bebida y mujeres, tanto para él como para sus colegotes.
Eso de puertas a fuera, pero de puertas a dentro ahí tiene a su madre que le prepara religiosamente la comida y se preocupa por él, por lo menos en esos momentos. Y su hermano, el artista, encerrado en su cuarto. Pero a lo largo de la novela esta situación se ve transformada. La vida es (o debería ser) por definición algo dinámico, y esto se refleja en la novela.

"Hubo una época en la cual también en su casa había una familia. Había u padre, una madre, unos hermanos, un orden, una jerarquía, unas ganas de reír, de bromear, un calor, un rumor, una complicidad, un perdón, un lenguaje cifrado. Casa sin luz ahora. Malayerba. Podredumbre en el césped, arañas en las cornisas y perros enterrados bajo los cipreses."

Al margen de las idas y venidas de Ludo, sus amoríos con putas y sus borracheras con los colegas, está el análisis que va haciendo de la sociedad peruana de los años cincuenta. Y esto es de lo que más me ha gustado leer. Sobretodo porque me imaginaba a mis tíos, a mi madre, por aquella zona al cobijo de mis abuelos emigrantes. Mamá, ¿te suena Miraflores?. Mamá, ¿qué diferencia hay entre el pisco y el piscolabis?. Ese tipo de cosas. Mi abuelo tenía barcos de pesca y por lo que me han contado, daba trabajo a exconvictos y ese tipo de gente. De los que matan por el patrón. He aquí lo que opina este limeño sobre los barcos:

"Un barco peruano es la imagen de nuestro país. Podrido hasta las bodegas. Como ayudante de contador he visto medrar a todo el mundo. Yo mismo he robado. ¿Cómo se puede ser moral? En el Parque Salazar: vivimos entre estafadores, entre espadachines. Hay gente que me dice: tu padre es honrado. Mentira, es un cojudo. El tuyo también lo fue. Cómo se reirán de ellos sus patronos. Y para consolarnos dicen: qué hombres íntegros, qué honorabilidad. De regreso a la Bajada de los Baños: ¿en qué se diferencia un banquero de un gángster? ¿O un investigador de un ratero? La frontera es muy sinuosa. Esto lo sabe todo el mundo. Yo prefiero a los gángsters y los rateros. Son más puros, proceden con mayor franqueza: violan la ley, otros simplemente la dictan."

El tema de las razas, de los estratos sociales y de la administración pública, aparecen frecuentemente a lo largo de la novela. En cuanto a las razas quiero destacar este fragmento que analiza lo que para Ludo es una sociedad sin rasgos fisionómicos propios, sino un batiburrillo de las diferentes razas que han ido ocupando Perú. Pero con la esperanza de que transcurridas unas cuantas generaciones consiga homogeneizarse.

"Ludo se vio de pronto en el segundo piso de la facultad de Derecho, bordeando las barandas que daban sobre el patio. Grupos rumorosos, la fuente acrobática, los jardines, los árboles y el sol. Y una población horrible, la limeña, la peruana en suma, pues allí había gente de todas las provincias. En vano buscó una expresión arrogante, inteligente o hermosa: cholos, zambos, injertos, cuarterones, mulatos, quinterones, albinos, pelirrojos, inmigrantes o blancoides, como él, choque de varias razas. Eran los rostros que había visto en el Estadio Nacional, en las procesiones. En suma, una raza que no había encontrado aún sus rasgos, un mestizaje a la deriva. Había narices que se habían equivocado de destino e ido a parar sobre bocas que no le correspondían. Y cabelleras que cubrían cráneos para los cuales no fueron aclimatadas. Era el desorden. Ludo mismo era fisionómicamente desordenado. Tal vez dentro de cuatro o cinco generaciones cada uno de sus rasgos encontraría su lugar, al cabo de ensayos disparatados. Por lo menos el indígena puro tenía una expresión, es decir, un estilo. Pero lo penoso era que el indígena trataba de de disimular su nobleza ignorada y la recubría con elementos prestados, el peinado del cholo, el traje del blanco, el andar del zambo, las maneras y los dichos de todos ellos y resultaba a la postre una constantinopla de gestos y encoltorios. 'Es el humus de donde nacerá la flor', se dijo Ludo, a manera de consuelo, pensando al mismo tiempo que ésa era una fórmula botánica y cursi, digna tan sólo de figurar en algún editorial de periódico. Y continuó su camino,evocando a ciertas mestizas mexicanas, a ciertas rosadas sajonas, que repetían hasta el infinito su hermoso sello facial al fin encontrado después de siglos de equivocaciones."

Algo que los años 50 del Perú no tienen nada que envidiar al siglo XXI en España son las administraciones públicas. En concreto lo que correspondería a Hacienda. No es por nada, pero trato con ellos a diario y sólo puedo darle la razón a Ludo en todo lo que dice. Sobretodo en la última frase del siguiente fragmento. En serio, que esto siga funcionando así parece increíble.

"Pero ya Ludo estaba embrollado en otro caso: corría por los pasillos del ministerio de Hacienda tratando de evitar que un cliente pagara un impuesto abusivo. Este caso le familiarizó con el infierno de la burocracia y pudo por primera vez contemplar el rostro de la Administración: ujieres con el uniforme raído, empleados con lentes inclinados sobre enormes cuadernos, empleados con tirantes haciendo funcionar máquinas de sumar, empleadas viejas que sellaban papeles, pupitres, mostradores, calendarios, ficheros, más empleados recordándole que faltaba un timbre, que eran necesarias dos copias de tal documento, secretarias que le hacían señas de esperar mientras hablaban por teléfono, burócratas encallecidos que no le contestaban, subjefes con escarpines, anteojos por todo sitio, calvicies, camisas remangadas, mecanógrafos con visera, colas, mesas de partes, papeles, más papeles y en todo lugar, presente como Dios, pero visible, el lema del ministerio de Hacienda: 'Pague y después reclame'".

Y así, de este tipo de verdades como puños, está plagado el libro. A parte de afianzarse en mi top ten de escritores atormentados, me ha acercado a la sociedad limeña de los 50 y me mola. Me reconforta. Añade más detalles a mis recuerdos imaginados, porque no son recuerdos dado que no estuve ahí, pero de tanto escuchar historias se van creando una sucesión de imágenes e impresiones que acabo adoptando como vivencias propias. Y me mola que otro les dé forma.

Total, que cuando me lea sus diarios voy a disfrutar como una niña. Vaya ganas que les tengo.

PD: Próxima actualización, Irvine Welsh.

**********************************************

"Ludo continuó su marcha, pensando que a lo mejor se encontraba en uno de esos días plagados de indicios nefastos, cuando a nuestro paso se tiran puertas, se cierran las ventanas, se desvían rugiendo los automóviles, cruzan de calzada los animales y las mujeres, sin motivo aparente, dan media vuelta al vernos y se alejan mostrando sus espaldas."



"tengo miedo de intimar con las personas, porque entonces les perdono todos sus defectos. Prefiero mantenerme distanciado, pues es la única manera de poder juzgarlas fríamente."




"Esa noche comprendió Ludo la utilidad de los papeles. Todo el mundo debería tener algunos, que sancionaran su condición humana. De nada valía andar en dos pies, tener un nombre, pensar, hacer un uso inteligente de la palabra, si se carecía de un carné con un sello y una fotografía. La omisión de este requisito instauraba el desorden y el desorden debería ser castigado."




"Qué corta es la estación del amor y frágil la alegría"

viernes, 23 de julio de 2010

Sólo para fumadores / Julio Ramón Ribeyro



Creo que es la reseña que más a gusto he escrito en los tres o cuatro años que llevo con el blog. Teníais que verme. Estoy en Chiclana y como Dios: tirada en el césped, con una piscina a menos de 10 metros y la playa a unos 200m. Me acabo de bañar, los guiris están dándolo todo en la piscina, porque son las 17:00 y en un par de horas están cenando. A ver si se van todos ya, cojones, y nos dejan la piscina a los de horario ibérico.Además, todavía tengo el olor de la Alameda de Cádiz de anoche metido en la napia. Hubo que decidir: o “Flamenco en los Balcones” o “Martes de carnaval”. Lo de los balcones era en pleno barrio de la Viña, con cante jondo desde un balcón por cortesía de Raúl Gálvez, estuvimos viendo cómo montaban el tinglao en plena calle de La Palma. Lo de “Martes de Carnaval” son una serie de actuaciones que se llevan a cabo los martes en el Baluarte donde actúan grupos de Chirigotas, Comparsas y Coros. Nos decidimos por lo segundo porque preguntamos en “Casa Manteca” (visita obligada para quien vaya a Cádiz y, por favor, prueben el queso y los chicharrones…) cuál de los dos duraba más, y nos mandaron pal Baluarte. Ahín que tras pillar 3 de las últimas 4 entradas (ojú) ahí que estábamos: padre, madre y servidora. Menudo descojone. Supongo que el hecho de que mi familia (de mi padre parriba) sea de Jerez influye mucho en que con esta gente me zienta como en caza. Y… bueno, me enrollaría mucho más, pero eso lo dejo pa cuando tenga mucha pasta y tiempo libre como para crear un blog de viajes que pueda rellenar asiduamente A día de hoy estaría el pobre más abandonado, aún, que éste. Ahín que, ar taho.
Vamos con Julio Ramón Ribeyro (que me juego un dedo índice a que su familia emigró de Galicia y heredó ese segundo apellido tan vitícola pero con la y griega).
Cada día me gusta más este limeño... Ahora, mientras escribo la reseña, puedo decir que me tiene encandilada, era un máquina. Llevo un tercio de otra novela suya (Los geniecillos dominicales) y flipo. Me encantan estos vividores del Siglo XX y de habla hispana. A veces me da la sensación de que estos bohemios sólo se encuentran en el Siglo XIX y que los que son del XX son todos yankees. Nada más lejos de la realidad.
He aquí una obra breve como pocas. De hecho creo que es la novela más corta que he leído hasta la fecha. Tal y como el título indica posiblemente se valore mucho más por aquellos que disfrutamos del placer de fumar... Todo fumador sabe que un cigarro puede traer a la mente recuerdos de todo tipo que acompañaban al humo (unas veces más denso que otras).
“Sólo para fumadores” es un viaje a lo largo de la vida de este hombre, nómada como pocos, acompañado por su fiel colega alias el cigarro, el piti, el truja. Cada una de esas etapas va asociada a una marca, una costumbre o un ambiente de fumadores en concreto. Por ejemplo, si ahora me fuera a vivir a Inglaterra, dentro de unos años recordaría aquello de que no podía fumar en casi ningún puto sitio y que, además, el tabaco costaba más del doble que aquí en España. O cuando estuve en Grecia, que ocurría precisamente lo contrario, las posibilidades para fumar eran tan amplias como aquí en España hace un par de décadas (recuerdo de muy pequeña, en el cole, a los profesores fumando mientras daban clase).
Pues a Julio Ramón le ocurre lo mismo, con la diferencia de que aquí la menda sólo lleva nueve años como fumadora y el colega cuando escribió el libro llevaría, seguro, más de medio siglo encendiendo y apagando pitis. De ahí que en “Prosas apátridas” haya unos cuantos fragmentos sublimes en referencia al fumar. Fumar es un placer, genial, sensual… que cantaba la Saritísima. Que sí, que es perjudicial y toda la ostia. A ver si ahora me va a venir la de Sanidad a cerrarme el blog. No fuméis. No fuméis. No fuméis.
El primer factor que determina el producto y la cantidad es, sin lugar a dudas, la pasta. Y el segundo, el país. Hay veces que uno da un paso hacia delante y sube de categoría, de estar jugando en regional a pasar a primera división.

"Cuando ingresé en la facultad de derecho conseguí un trabajo por horas donde un abogado y pude disponer así de los medios necesarios para asegurar mi consumo de tabaco. El pobre Inca se fue al diablo, lo condené a muerte como un vil conquistador y me puse al servicio de una potencia extranjera. Era entonces la boga del Lucky. Su linda cajetilla blanca con un círculo rojo fue mi preferida. Era no solamente un objeto plásticamente bello, sino un símbolo de standing y una promesa de placer. Miles de estos paquetes pasaron por mis manos y en las volutas de sus cigarrillos están envueltos mis últimos años de derecho y mis primeros ejercicios literarios."

Sin embargo, antes o después, vienen las vacas flacas. Está claro que cuando se está canino se fuman marcas más baratas y en menor cantidad, si hace falta hasta se fuma tabaco negro. Joder, recuerdo en mis primeras épocas de fumadora cuando se me ocurrió encargarle a un amigo que no fumaba que me comprase tabaco -¿cuál? –no sé, tronco, me da igual, el más barato. Y apareció el colega con un Ducados. Vamos, ya. Qué puto mareo.
Cuando Julio Ramón anduvo de visita en esta península mediterránea, aquí lo que se llevaba era el Bisonte. Siempre escucho a mis mayores hablar de Bisonte con cierta melancolía aunque creo que todavía existe, pero la gente masoquista no es, y prefiere fumar algo con mejor gusto para los pulmones.

"La beca que tenía era pobrísima y después de pagar el cuarto, la comida y el trolebús no me quedaba casi una peseta. ¡Adiós, Lucky! Tuve que adaptarme al rubio español, algo rudo y demoledor, que por algo llevaba el nombre de Bisonte. Por fortuna estábamos en tierra ibérica y la pobre España franquista se las había arreglado para hacerle menos dura la vida a los fumadores menesterosos. En cada esquina había un viejo o una vieja que vendían en canastillas cigarrillos al detalle. A la vuelta de mi pensión montaba guardia un mutilado de la guerra civil al que le compraba cada día uno o varios cigarrillos, según mis disponibilidades. La primera vez que éstas se agotaron me armé de valor y me acerqué a él para pedirle un cigarrillo al fiado. 'No faltaba más, vamos, los que quiera. Me los pagará cuando pueda'. Estuve a punto de besar al pobre viejo. Fue el único lugar del mundo donde fumé al fiado."

Cigarrillos al detalle. Qué recuerdos. Cuando empecé a fumar todavía te vendían cigarros sueltos en los kioscos, a 5 duros los cabrones. Y el paquete eran 40 duros, cómo sajaban. Pero para los que estábamos comenzando, era ideal. Así te asegurabas que no te encontrasen el paquete de tabaco en casa por casualidad (después de 17 años dándole la murga a mis padres para que no fumaran… manda cojones). Y también terminaron por quitar los paquetes de 10 cigarrillos, y eso sí que no entiendo el por qué.
Es un vicio como el que más, y tal y como reflexiona Julio Ramón se sabe que muchos escritores son fumadores (tanto contemporáneos como fallecidos) pero no se conoce ninguna obra que sea una especie de oda al tabaco mientras que de otros vicios sí que nos han dejado legados en forma de escrito.

"Los escritores, por lo general, han sido y son grandes fumadores. Pero es curioso que no hayan escrito libros sobre el vicio del cigarrillo, como sí han escrito sobre el juego, la droga o el alcohol. ¿Dónde están el Dostoievski, el De Quincey o el Malcolm Lowry del cigarrillo?"

Autores que hablen sobre sus vicios, Un dos tres, responda otra vez: Baudelaire, Bukowski, Burroughs.
Pero, por lo que cuenta el autor sí que conoce un escritor que hable sobre el placer de fumar: un tal Italo Svevo (primera vez que leo su nombre), y una frase de Gide (que a ese sí que le tengo controlao).

"el único escritor que ha tratado el tema del cigarrillo extensamente, con agudeza y un humor insuperables, es Italo Svevo, quien le dedica treinta páginas magistrales en su novela La conciencia de Zeno. Después de él no veo nada digno de citarse, salvo una frase en el diario de André Gide, que también murió octogenario y fumando: 'Escribir es para mí un acto complementario al placer de fumar'".

Y al igual que en Yonqui, en El jugador y en cualquier otra novela en la que se trate un vicio de éste tipo, se pueden llegar a hacer grandes locuras con tal de conseguir dinero.

"Ocurrió que un día no pude comprar ya ni cigarrillos franceses -y en consecuencia leer mis cartas-, y tuve que cometer un acto vil: vender mis libros. Eran apenas doscientos o algo así, pero eran los que más quería, aquellos que arrastraba durante años por países, trenes y pensiones y que habían sobrevivido a todos los avatares de mi vida vagabunda. Yo había ido dejando por todo sitio abrigos, paraguas, zapatos y relojes, pero de estos libros nunca había querido desprenderme. Sus páginas anotadas, subrayadas o manchadas conservaban las huellas de mi aprendizaje literario y, en cierta forma, de mi itinerario espiritual."

Tengo la misma cantidad de libros y también con páginas subrayadas, anotadas o manchadas. Me hago cargo de lo duro que tiene que ser y, a la vez, me parece acojonante. Creo que no llegaría a eso aunque no tuviera ni un duro. No me jodas. Qué fidelidad al cigarro hay que tener. Porque no puede ser sólo el mono físico, no se puede llegar a tanto. Tiene que ser una especie de admiración, de idolatración, no sólo al cigarrillo sino al ritual que consiste fumarse uno de ellos y lo que lo envuelve.

"El fumar se había ido ya enhebrando con casi todas las ocupaciones de mi vida. Fumaba no sólo cuando preparaba un examen sino cuando veía una película, cuando jugaba al ajedrez, cuando abordaba a una guapa, cuando me paseaba solo por el malecón, cuando tenía un problema, cuando lo resolvía. Mis días estaban así recorridos por un tren de cigarrillos, que iba sucesivamente encendiendo y apagando y que tenían cada cual su propia significación y su propio valor. Todos me eran preciosos, pero algunos de ellos se distinguían de los otros por su carácter sacramental, pues su presencia era indispensable para el perfeccionamiento de un acto: el primero del día después del desayuno, el que encendía al terminar de almorzar y el que sellaba la paz y el descanso luego del combate amoroso."

Total, que de la misma forma en que envuelve el humo del tabaco a un fumador, envuelve Julio Ramón con su prosa a cualquier lector. Queda muy recomendado para que se lea y luego se regale a algún amigo fumador.
Y si os gusta tanto como a mí, pues ya sabéis lo que toca: un par de ejemplares, uno pa mí y otro pa regalar… a quien se lo merezca. Feliz Agosto.

martes, 6 de julio de 2010

Días de menta y canela / Carmen Santos



Este libro me lo enviaron para que lo comentase. Lo prometido es deuda, asín que manos a la obra. Lo primero, la ilusión que le hace a una aquello de que le envíen libros por la pati, y encima con la finalidad de que lo comente en el blog. Como si mi opinión tuviera relevancia. Respondí que por supuesto, que estaría encantada. Valentía donde las haya la de la autora, que recibí el libro a los pocos días.
Como le comenté, andaba con una pila de pendientes bastante interesante, así que se ha hecho esperar hasta hoy. Eso sí, me lo he terminado hace nada. El problema es que tuve un descuido.
Un fin de semana bajando a Ciudad Real, para visitar a una amiga, en tren, me dejé el libro en el asiento con el billete de vuelta dentro (por suerte era electrónico y bastó con volverlo a imprimir). A los pocos minutos de bajar en la estación me di cuenta de que me lo había dejado en la redecilla del asiento de delante. JO-DER. Se te va la olla, tía. Fui a los mostradores de Renfe, me mandaron a la mesa de Atención al cliente, y el señor se estuvo esforzando, pero nada. En la otra estación no cogían el teléfono y se comprometió a buscarlo. Me dijo que me pasara por ahí el domingo a preguntarle, que estaría. Estuvo. Él. Pero ni rastro del libro. Y dudo mucho que se lo quedara la piva que venía en el asiento de al lado leyéndose la Vale.
Así que entre pitos y flautas, entre que te vas leyendo otros, que vas a comprarlo y tal.. no lo he leído completo hasta hace poco.
Al tajo.

Va de una señora que se reincopora al mundo laboral después de muchos años. Trabaja en la redacción de un periódico, a pesar de que a su marido no le hace mucha gracia que haya vuelto a trabajar. Nuestra prota, sin embargo, se encuentra con ganas de hacerse valer en el mundo del periodismo (a pesar de que su función es más bien de auxiliar administrativo). Un día se encuentra con un reportaje de un periódico alemán que relata un suceso de la ciudad de Dussendorf. Encuentran el cadáver de un anciano, emigrante español, solo, en un sillón orejero y que sujeta en el regazo una biblia abierta con ciertos párrafos subrayados junto a tres recortes de periódico. A nuestra protagonista le inspira mucha lástima la situación en la que se encuentra el cadáver, a la vez que le intriga qué importancia tendrán esos recortes/fragmentos.
La causa de esa implicación en la noticia es que sus padres también emigraron con ella, (que ya había nacido, a diferencia de su hermana, que nació cartofen).
Total, que se pone a investigar... y da con el hijo del señor: vive en Zaragoza y lleva cuarenta años sin saber de su padre. Consigue que él mismo le ofrezca que vayan a Alemania a investigarlo, y también que le den permiso en el periódico.Una crack, va a ser su primer reportaje. Y en compañía del hijo del anciano muerto. A partir de ahí, se desarrolla la historia y se halla lo inevitable.

Me gusta la emoción con la que se relatan algunos capítulos (ese Eurovisión visto por emigrantes, cuando ganó Massiel; o el primer viaje hacia Alemania en tren con su madre, momento en el que perdí la novela en el tren hacia Ciudad Real), la realidad del rol actual de madre-trabajadora-amadecasa, el viaje, el seguir las pesquisas... aunque dudo que esto sea el núcleo de la novela, porque se intuye el secreto.
Y lo que no me ha gustado nada ha sido el rollo que se trae con "el diablo de ojos verdes", me parece demasiado repetitivo el tema del sentimiento adolescente, el temblor de piernas y los calores, del mismo modo que los revolcones. No me va. O no de esta forma.

Ha sido toda una experiencia.
Saludos!

****

"En la habitación se habían colado las tinieblas sicarias de la realidad, No debía permitir que irrumpiera así la tristeza. Era nuestar última noche. Teníamos derecho a ser felices mientras durara".

lunes, 5 de julio de 2010

Corazón Mestizo / Pedro Juan Gutiérrez


Este tío cada vez me mola más.
He aquí lo que parece ser la guía de viaje por la Cuba profunda.

Escrito en 2006, Pedro Juan relata algunos de sus viajes a lo largo de la isla, a veces sólo, a veces acompañado de un colega mucho más joven que él y al que le deja, esta vez, el papel de desparramao. Ahora ya está mayor pa esos trotes tan seguidos, de vez en cuando sí, pero por norma, no. Y eso sorprende.
Las historias sin alter ego ni nada, puro Pedro Juan escritor. Por ejemplo, cuando cuenta cómo se encontró con unos viejos conocidos que se dedicaban a vender libros, tenían algunas ediciones de libros suyos para vender, sobretodo a los turistas. Así que les echó un cable, accediendo a su petición, firmando los ejemplares. Ya aprendimos en Enfermos del libro:breviaro personal, que la firma del autor revaloriza el libro.
Como en alguna otra entrada creo haber contado, el éxito de Pedro Juan surgió aquí, en España, que es donde le editaron por primera vez. Así que el tío ha debido de estar bastante tiempo aquí y controla el cotarro. Menciona las putas de Montera. Tronco. IN-TER-NA-CIO-NAL.
"Cuba es La Habana y el resto es paisaje. Supongo que esa frase la inventaron los habaneros, que son los más pícaros, negociantes y desconfiados. En provincias, la gente es más tranquila. El habanero es muy inquieto y competitivo.
Creo que eso mismo sucede en todas partes. En México los llaman chilangos a los de Ciudad de México, de un modo despreciativo. En España, los madrileños tienen fama de creerse los más más más. Y las mujeres madrileñas son tan duras como las de Centro Habana. Desconfiadas. Cínicas.
Y así. El habanero vive con mucha más tensión y prisa. Más rápido. en el interior del país todo es lento."
Lo mejor de todo es que sabes que todo lo que te cuenta es de primera mano, y te enteras de forma muy de tú-a-tú lo que consiste vivir ahí.
"Cerca de Batabanó, a tres kilómetros, está el pueblo de Surgidero de Batamanó. Allí hay un pequeño puerto pesquero y un combinado industrial de envasado y procedimiento de langostas y pescados. Buena parte de la langosta de contrabando que se come en La Habana sale de allí. La policía persigue a quienes negocian con langostas, camarones y bonitos. Todos son productos de exportación y está prohibido pescarlos y comercializarlos a modo individual. El Gobierno tiene la exclusividad. Cuando empezaron este tipo de empresas -en toda la economía, no sólo en la pesca- se decía que 'son propiedad del pueblo' y que 'trabajan para el pueblo y no para los explotadores'. Esto sucedió en los años sesenta."
Hay una parte en la que le da por preguntarse qué quiere que se haga con su cuerpo cuando muera:
"He dedicado un par de días a investigar sobre mi incineración. Quiero decir, sobre la incineración de mi cadáver. Me parece abominable, además es asqueroso, que entierren mi cuerpo en una bóveda para que se pudra. Creo que el fuego es lo único aceptable. En el fondo, me interesa mucho más el destino de mi espíritu. Pero eso es harina de otro costal."
El tío se pone a llamar a los cementerios más relevantes para preguntar sobre el tema y básicamente en todos lados le dicen que no se incineran cuerpos, sólo huesos, que primero pal hoyo y ya a los dos años, si acaso, se incinera.
"un amigo me cuenta que no lo hacen porque necesitan 600 galones de combustible diésel. Es mucho gasto. Otros me hacen historias truculentas de un sueco que no cabía completo en el horno. Otro me dice de una señora que al fin no la pudieron incinerar totalmente y tuvieron que enterrarla de todos modos. Otro más me dice de una famosa escritora que pidió que la quemaran y depositaran sus cenizas en algún valle donde se inspiró para alguno de ss libros. Sólo fue posible gracias a la intervención expresa de un personaje de alturas."
Pa flipar.


Conforme se van desplazando a lo largo y ancho de la isla, además de la descripción de la flora, la fauna, la gente y sus hábitos, también cuenta la historia de cada lugar. Pero no se queda en la historia contemporánea, sino que llega bastante atrás en el tiempo.
"-como curiosidad- en ese catálogo de viajeros a las Indias [Catálogo de Pasajeros a Indias de la Casa de la Contratación de Sevilla], están asentadas también las cinco primeras prostitutas que viajaron a América, traídas por el mismísimo Cristóbal Colón. Aparecen con sus nombres y apellidos. Prostitutas, curas ambiciosos, soldados, delincuentes recién salidos de las cárceles, campesinos analfabetos, africanos traídos a la fuerza y encadenados. Tenemos orígenes volcánicos. Una amalgama poco envidiable, pero con sabor a aventuras de locos ambiciosos. No nacimos de ángeles y santos, sino más bien de demonios sulfurosos."
Y al loro con esto de las inscripciones:
"En las cuevas de Rodas -ubicada en la finca El Tanteo- las inscripciones halladas corresponden a dos sistemas de escrituras usadas por los celtas íberos y los feinicios del sur de España y Portugal."
Ahí la llevas, genovés. Que los gaditanos llegaron muuucho antes, pisha. jajajaja.

Los personajes y las anécdotas son muchas, como en todos los viajes, supongo. Os presento a mi personaje preferido de los que se cruzan a lo largo de la historia.
"Nos metimos por un barrio de casuchas atroces y al fin llegamos a su vieja casa de madera, pintada de blanco. Debe de ser de 1920 más o menos. Hace años que no se construye así. El reino de su mujer, la Maga. Es una negra grande, saludable y sonriente, avispada y despierta. Con pechos voluminosos. Su verdadero nombre es Maritza, pero en su juventud la empezaron a llamar la Maga, en recuerdo de aquel personaje de Rayuela, de Cortázar. Ella es una cronopia natural. Estudió literatura hispanoamericana, fue profesora durante muchos años y ahora me recibe sudando copiosamente y riéndose, como siempre."
Pues eso, sudor, ron, pescado fresco, santería, jerga, viejos amigos y reencuentros... en un popurrí.

Y, por supuesto, lo que no podía faltar: ese espíritu atormentado que todavía hoy, a pesar de tomarse la vida con mucha más calma (o con menos vitalidad, véase el vaso medio lleno o medio vacío) le brota de vez en cuando.

En resumidas cuentas, me ha flipado. Y me ha dejado con unas ganas enormes de pillar este libro y utilizarlo a modo de Lonely Planet. ¿Alguno se apunta de excursión?

************************



"Él estaba encabronado. Y ya hay que hacer otras cosas para tranquilizarlo y que siga conmigo. Ná, los espíritus se ponen celoso o les da rabia que uno no los atienda. Son igual que nosotros. Tienen su fuerza y su poder y ayudan, pero hay que tenerlos contentos. Hay que complacerlos, dedicarles tiempo, compartir con ellos."





"Son las dos de la mañana. Por la acera alguien pasa corriendo, como una exhalación. Pero nadie lo perseguía.
-¿Y eso?
-Algún mirahuecos. Este pueblo está lleno de pajeros, alcohólicos y maricones trapichaos. Lo sorprendieron y salió corriendo como alma que lleva el diablo."




"Este hombre estropajoso me recuerda algo que yo hacía con frecuencia cuando era niño: cerraba fuertemente los ojos y todo se volvía negro. Yo creía que de ese modo me hacía invisible y nadie podía verme. Yo era un niño metafísico. Y me gustaba. Perderme. Que no me vieran. Que no supieran nada de mí. Desparacer en vida. Creo que todavía hoy sigo deseando ser invisible. El problema es que ahora ya sé demasiado. Existo. Es un hecho. Y tengo que asumirlo. No queda más remedio que seguir siendo un hombre visible, sólido, pesado, de carne y hueso."





"No se puede dejar nada a la memoria. El ser humano tiene una gran capacidad para olvidar. En algún lugar yo había escuchado eso. Y no pienso así. Todo lo contrario. No olvidamos. Tratamos de no cometer los mismos errores. Uno olvida lo desagradable y después se concentra en mejorar de todos modos, pero no a partir de la memoria, sino del aumento de la libertad. De ser menos inocentes. La inocencia nos hunde en el fracaso."






"El hombre siempre busca explcaciones creíbles a su complejidad más profunda. A veces, abrumado por las circunstancias he renunciado a la búsqueda. No he querido comprender más. Y he atravesado largos períodos de embrutecimiento. Ron, sexo, humo, locura, desenfreno, irracionalidad, alejamiento y distancia. Cuando no puedo más, doy la espalda a todo y me alejo. Dejo que el mar me arrastre al abismo. No sé por qué el azar nunca me ha arrastrado a las nubes. Siempre ha sido al averno, con el aire sulfuroso. Después de largos períodos de recuperación y tormenta. Quizás por eso me fascinan las vidas de los grandes desesperados; Lázaro, Buda, san Francisco de Asís."






"Todos tenemos miedos y fobias. Más o menos ocultos. Debemos organizar nuestro pequeño inventario. Y guardarlo. Acariciar esos miedos. Mimarlos. Nada de rechazarlos o de hacer como si no existieran e ignorarlos. No. Todo lo contrario. Amarlos, acariciarlos. De ese modo, poco a poco de disuelven dentro de nosotros. Igual que aceptamos nuestras luces y sombras. Nuestro lado angelical y el lado diabólico. Nuestra parte de macho y el pedazo de hembra. Niños y adultos. De ese modo hay que aceptar que somos valientes y miedosos. Al mismo tiempo. Y así fluimos."

martes, 29 de junio de 2010

La vida fácil / Richard Price



Buffff.. haaaaaaaaaacíiiiiia que no me leía una de polis, lustros. La puta tira.
Pero bueno, este es que me lo vendieron muy bien. A punto de tener un ataque de compra compulsiva. Y eso sólo me pasa con dos cosas: libros y pendientes. En realidad me sale mucho más a cuenta lo de los pendientes, porque ningún par supera los 4€. Pero, por otro lado, se me pierden muchos más pendientes que libros. Cayeron 3. Ya iré contando...

Empiezo con el autor. Me dijeron que era el guionista de The Wire, y con eso me bastó. Pero esque, además, resulta que el tío este ha escrito Clockers (novela y guión de la peli, que es lo que conozco) y El color del dinero (Scorsese). Cágate lorito.

Así que abres y empiezas a leer cómo unos pives andan sando vueltas por un barrio
"doblando una y otra vez a la derecha: falafel, jazz, gyro, esquina. Patio de colegio, crepería, agencia inmobiliaria, esquina. Casa de vecindad, casa de vecindad, museo de la casa de la vecindad, esquina. El Poni Rosa, El Tigre Ciego, boutique de la magdalena, esquina. Sex shop, salón de té, sinagoga, esquina (...)"
buscando algún notas al que desvalijar. Pero se desmadra el asunto y acaba uno muñeco.

Entran en acción el inspector Matty y su colega Yolonda, sí, con o. Que se van turnando el rollo de poli bueno y poli malo cuando hacen los interrogatorios. Por supuesto que se implican en el caso, sino no habría novela.
También está Eric, colega del que dejaron muñeco y que sobrevivió al asalto. Como dicen en las pelis, el último que estuvo con él es el principal sospechoso. Sobretodo si va apoyado del testimonio de un par que pasaba por ahí... vamos, que le meten en un jaleo al chaval, que lo flipas.
Otro superpersonaje es el padre del muñeco. Bueno, el muñeco se llama(ba) Ike. Y su padre Billy, que me parece el mejor personaje. La forma en que se le va la piza, pero que es tan comprensible... es genial. Inciso: me parece flipante que después de 15 días recuerde el nombre de los personajes.
Los otros personajes son los delincuentes que rodean a toda esta historia. A la pipa, a los asaltantes. Y claro, sus quehaceres y vida cotidiana. Si has visto The Wire... los personajes los extraes de forma inconsciente de la serie. Están clavados.
Nueva York cruda.

Te pegas unos atracones enormes. Son 519 páginas, pero falta tiempo para avanzar. Si tenéis conocidos (o vosotros mismos) a los que les guste esa serie, y además disfruten del placer de la lectura (¡oh!) rápida y de los diálogos a velocidad de vértigo... puede ser un buen regalo.
Eso sí, Mondadori. Usease, que para regalar por el cumpleaños o algo así, que son más de 20 pavos!.


Saludos!

*******




"Teóricamente en ese punto ella debía ponerse ya manos a la obra, ir derecha a las taquillas, pero vaciló, se entretuvo unos segundos más, y Eric lo sabía todo acerca de esos segundos de más, sabía que el mundo entero se hallaba contenido en unos segundos de más"





"Sabía de más de un policía que de vez en cuando se acostaba con testigos, se acostaba con presuntos autores, con autores confirmados, se acostaba con las mujeres, las hermanas y las madres de las víctimas, y se había acostado incluso con las propias víctimas si se recuperaban. Entras en vidas súbitamente vueltas del revés por la arbitraria malevolencia del mundo, y tú, con tu traje y tu corbata, tus robustos zapatos negros, tu corte de pelo decente y tu apariencia de seriedad, te conviertes en el caballero andante, el padre, el protector... Todo lo cual quería decir que a veces eso le caía a unos en las manos si era esa clase de individuo."






"Desde hacía dos semanas se sentía como si estuviese degenerando en uno de los fantasmas del Lower East Side que habían sido concebidos por él; y los fantasmas, creía, no hacían más que personificar mecánicamente, dotados solo de un ligero sentido de dejà vu.
Y así, flotando, entró en el vestíbulo de su edificio, flotando, subió los cinco tramos de aquella escalera torcida y accedió a su apartamento desnudo como si solo tuviera un vago recuerdo de haber estado bajo aquel techo alguna vez.
Pero cuando se acercó al armario, sacó de la bota de montañismo el dinero sustraído de las propinas y separó novecientos dólares, metiéndose setenta y cinco en un bolsillo a parte a modo de reserva de emergencia para el inevitable regateo del último momento, algo cambió dentro de él; fue como si el sólido valor de los billetes que pasaban entre sus manos le diera más sustancia también a él; sustancia y aplomo, y por primera vez esa noche percibió un atisbo a sí mismo no como una sombra sin inteligencia ateniéndose a un guión preestablecido, sino como una persona camino de tomar las riendas, de dar vueltas a las cosas por sí misma."






"A medio camino del edificio del Diners Club en Times Square se acordó de un detalle curioso acerca de esos inquilinos reanimados: sí, como a principios de siglo llevaban bombines abollados y chalecos raídos y vestidos de múltiples capas, pero tenían la uña del pulgar de la mano izquierda larga y curva, como los chulos y los timadores y toda clase de crápulas de los años setenta, siendo su única finalidad sacar la coca de una papelina más fácilmente... es que eso no podía ser bueno. No había nada que hacer excepto volver corriendo a Stanton Street y asegurarse de que esos falsos simplones no se cebaban en su mercancía.
Y en efecto, cuando irrumpió de nuevo en su salón, había allí inclinados una docena de ellos esnifando de lo lindo."





"-Le diré cómo va esto. -Esperó a que Billy lo mirara-. Tire por donde tire, será difícil para usted y los suyos durante mucho tiempo, ¿vale? Pero le juro que si sigue haciéndoselo pagar a ellos, pronto en su casa todo el mundo buscará una variación de lo mismo, y el panorama no será nada agradable. - Matty tomó aire-. Quién se ha terminado el vodka, ayer había aquí una botella entera; dónde están mis somníferos, ayer había aquí un frasco entero; agente Jones al habla, tengo aquí as us hijo, tengo aquí a su hija, a su mujer, a su marido, es una suerte que nadie haya resultado muerto, pero ha dado positivo en la prueba de alcoholemia, o no ha querido someterse a la prueba de alcoholemia; aquí el director Smith, su hijo ha vuelto a meterse en una pelea, su hija se ha colocado otra vez, se ha emborrachado otra vez, hemos encontrado una pistola en su taquilla, una bolsa de droga en su taquilla; aquí el centro de rehabilitación Villa Feliz, aquí el juzgado de familia, aquí la comisaría del Distrito Ocho, el servicio de urgencias, el depósito de cadáveres, puede que haya sido un accidente, puede que haya sido otra cosa, para eso está la autopsia, pero, solo para su información, sepa que la hemos encontrado en la parte de atrás de un club, en la habitación de un motel, en una estación de autobús, en un contenedor de basura, atada a un árbol, un poste de telégrafos..."





lunes, 21 de junio de 2010

Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques / William S. Burroughs y Jack Kerouac



Bueno bueno bueno!!!!!!!!!
Esto es la ostia. Primera edición en Anagrama: Abril de 2010. Pero no sólo es reciente en esta editorial, sino para el mundo entero. Me explico.
¿Alguno habíais oído algo acerca de esta novela? Mira que he tenido épocas muy beat, pero no tenía conocimiento de la novela que nos ocupa y, esto, tiene su explicación. Empezaré por el Epílogo de la novela.
Esta novela ha estado escondida durante décadas. La razón era que el albacea del testamento de Burroughs le prometió a éste que la novela no vería la luz hasta que desapareciesen todos sus protagonistas. Y esto ocurrió en 2005 con la muerte de Lucien, uno de los colegas de Jack y William y, además, protagonista de esta historia.
En una carta del 7 de Abril de 1952, Jack Kerouac comenta que: "El asunto real es que Burroughs y yo escribimos una novela sensacional de 200 páginas sobre el crimen de Lucien en 1945 que impresionó a todas las editoriales de la ciudad, y también a los agentes..."
A lo mejor leí en algún momento algo acerca de un crimen que inició el mito de los beats... pero poco más. Y aquí está la crónica, hecha mano a mano entre dos de los máximos exponentes de dicha generación. No voy a contar la trama porque entonces destrozo el libro y su disfrute, pero es para flipar. Sobretodo sabiendo que es real y se puede localizar en hemerotecas... (supongo).
Pero lo que rodea la trama es la pura esencia beat. Lo que suponía un grupo de chavales jóvenes en los años 50 que se dedicaban a disfrutar de la vida y leían mucho. Con un "centro de operaciones" que resulta ser la casa de alguno (o más de uno) de los del grupo. La peña entra y sale como Pedro por su casa porque sabe que siempre va a haber alguien ahí y, probablemente, se puedan hacer compañía el uno al otro mientras privan y hablan de literatura (por ejemplo). La verdad es que es un rollo cojonudo.
Y tú, mientras tanto, te vas leyendo cómo se lo pasan (cómo beben, cómo se drogan, cómo se comportan y a dónde van) y de lo que hablan... hasta que ¡zas! el sorpresón. Como no es un libro muy largo, se lleva bien pasar un rato leyendo sobre los quehaceres de esa gente.
Hay cuatro personajes principales: Mike Ryko (que es Kerouac), William Dennison (Burroughs, mi preferido, jajajaja, el más juicioso con diferencia. a SU PUTA BOLA), Phillip (un chavalín de 17 años, de estos en plan efebo) y Allen (un pive ya con sus treinta años cumplidos, que está perdidamente enamorado de Phillip). Kerouac y Burroughs se van turnando con los capítulos y cada uno narra desde su propio punto de vista. Mismos hechos, dos puntos de vista, dos personalidades y dos formas de plasmarlo e interpretarlo. Buah.

Se lee rápido, no llega a las 200 páginas, con el texto espaciado y encima dividido en capítulos cortos.
Me ha gustado, sigue aportando letras nuevas al mito beat. Y ese mano a mano bien merece un hueco en mi biblioteca. Faltaba más, ¡quiá!.

************************




"Dije a Phil que siempre es mejor irse a navegar con un socio por si hay problemas a bordo del barco con los otros miembros de la tripulación. Le expliqué que algunas veces el lobo solitario era probable que tuviese que agarrar el palo por el lado de la mierda, especialmente si era de los que les gusta andar siempre por su cuenta. Esa clase de marineros, le dije, despiertan las suspicacias de los otros tripulantes sin darse cuenta."






"-¿Qué vas a hacer cuando estés navegando? -dijo.
Y yo dije:
-No te preocupes por el futuro."






"Cuando abrimos la puerta me dijo:
-Después de ti.
Y yo dije: 'Tú primero, por favor, aquí estamos en mi casa', que me pareció de un tono muy distinguido y él salió primero. Danny era muy puntilloso con la etiqueta y se sabía el manual de Emily Post de cabo a rabo"
(este tipo de cosas están en peligro de extinción)






"Llevaba puesto un traje de tweed inglés que parecía que llevase años durmiendo con él, una camisa barata de la Sexta Avenida y una corbata de Sulka pero toda raída. Era como un personaje del Bowery. Así que le seguí."







"Phillip empezó a hablarme sobre La tercera moral de Gerald Heard, sobre la mutación biológica, y finalmente sobre cómo los dinosaurios más progresistas mutaron en mamíferos mientras que los dinosaurios burgueses se extinguieron.
Se tomó un tercer martini. Me miró intensamente y me cogió del brazo.
-Mira -dijo-, eres como un pez en un estanque. Y se está secando. Tienes que mutar en anfibio, pero hay alguien que se te aferra y te dice que tienes que quedarte en el estanque y que todo se arreglará."





"Cuando volví a mi apartamento era demasiado temprano para irme a la cama. Deambulé un rato por el cuarto, hice unos cuantos solitarios y decidí tomar morfina, cosa que no había hecho desde hacía varias semanas.
Así que reuní sobre el escritorio un vaso de agua, una lámpara de alcohol, una cuchara, una botella de alcohol de farmacia y un poco de algodón absorbente. Busqué en el cajón del buró y saqué una jeringuilla y unas tabletas de morfina de un frasquito de bencedrina. Partí una de las tabletas por la mitad con una navaja, medí el agua con la jeringa, y eché en el agua de la cuchara una tableta y media.
Sostuve la cuchara sobre la llama de la lámpara de alcohol hasta que las tabletas quedaron totalmente disueltas. Dejé enfriarse la solución y luego la absorbí con la jeringa, coloqué la aguja y me puse a buscar una buena vena en el brazo. Al cabo de un rato encontré una, la aguja entró, la sangre salió, y la volví a meter con todo el resto. Casi inmediatamente me invadió de arriba abajo una relajación completa".

****************************************

Siempre ando con excusas.
Eso. Que me falta tiempo.

Y que llegue Julio!