Arriba

Arriba

domingo, 11 de enero de 2009

Memorias de una madame americana / Nell Kimball


Sí, he vuelto.
He dejado de ser ese parásito en el que me había convertido los últimos tres meses, al estilo Samsa. Y me van a permitir que, antes de entrar en materia, dedique y agradezca la entrada.

La dedicación va para Strika (de Tripodología Felina) que fue quien me lo recomendó en un comentario relacionándolo con Pimp. Memorias de un chulo. Para más inri resulta que lo tradujo ella. Mis más sinceros agradecimientos y felicitaciones porque, amiga, has dado plenamente en el clavo. Comentaba la dificultad de traducir los términos al tratarse de jerga de finales del XIX e inicios del XX, y la elección del tipo de "español" utilizado. Por lo que comentó, eligió el mexicano. Puedo asegurar que no he notado prácticamente la diferencia entre esa traducción y la que podría haber hecho un tío de Valladolid. Me ha encantado. Lógicamente no he leído el original, pero sin haberlo leído no hay nada que desentone. Y las palabras que desconocía, venían con una nota en el margen inferior. Genial. Gracias de nuevo.
Y el agradecimiento va para rata con alas (de Lecciones aprendidas) porque fue quien lo consigiuó y regaló por mi cuarto de siglo. Algo totalmente inesperado, indagando entre las recomendaciones del blog (a mí no seme habría ocurrido). También ha dado plenamente en el clavo. ONE LOVE.

Y ahora, vamos al trapo.
Es inevitable que compare este libro con el de Pimp, pero, creí que nunca diría esto, este libro le supera con creces. Pimp sólo muestra un lado de la moneda, el del proxeneta. En este libro la protagonista pasa de ser puta a ser madame. En Pimp sólo trabaja a putas callejeras. En éste se trabaja con chicas de burdel.
Porque ella, Nell Kimbell, tiene bastante claro que ningún rufián drogadicto va a quedarse con su pasta. Tampoco va a vender a 25 centavos [sic] el polvo. Lo ha visto en otras, y no se lo desea a nadie. Por eso prefiere los burdeles.

La historia de Nell Kimball fue escrita por ella misma entre 1918 y 1922, relatando todas sus peripecias desde que nace en 1854 en un pueblo de los del sur, lleno de granjas, hasta 1917, cuando cierra su última "casa de citas" en Nueva Orleans. Este manuscrito fue entregado a un pavo que lo dejó en un cajón desde 1932, intentó editarlo pero ahí se quedó, en el intento, hasta 1967 cuando volvió a encontrárselo. Y esta vez, sí, lo publicaron.

Debió de ser una tipa extraordinariamente lista y reflexiva que eligió escapar de la brutalidad rural a lo que sería su nueva vida, la brutalidad metropolitana; como poco después descubre, es la misma mierda, pero con tapujos.
Ya desde el principio descubre que el hombre, por mucha religión que haya, sigue siendo un animal. Y que el rollo ese del cielo y el infierno son monsergas ("Absolutamente en ningún momento creí en el fuego del infierno y tampoco estaba muy de acuerdo con el paraíso. Tanto la condenación como la felicidad absolutas parecían algo para hablar y no realmente para experimentar. No podían engatusarme con eso, ni siquiera entonces.")

que mucho sentimiento cristiano pero luego bien que se zumban a sus hijas.
"Como la mayoría de los fanáticos que llegaría a conocer, en realidad no tenía en absoluto virtudes cristianas de esperanza y amor. Nada de piedad, nada de amor a la gente como hermanos, nada de compasión por los animales, por los vagabundos, por los locos. Odiaba a los protestantes, judíos, negros, todos los demás credos. Era honesto hasta la médula, nunca engañaba a nadie conscientemente, nunca le hacía a nadie ningún favor, follaba como un visón, era cruel con los animales de la granja ('Dios no les da almas') y sentía que estaba condenado.Era lujurioso y libidinoso y durante todo el tiempo que lo conocí nunca dijo una palabra amable o algo divertido."


En medio de toda esa rudeza está su tía, ex-puta que vuelve a casa para morir, pero al final acaba durando unos cuantos años. Es una mujer poco convencional para estar en el campo, ha pasado toda su vida entre polvos (para la cara, para la tocha, o para otros), bebidas, hombres adinerados, plumas, guantes, glamour. Conforme crece le va contando historias de mujeres emperifolladas (sobretodo lo segundo) y se lo pinta de color de rosa. En su lecho de muerte le deja unos cuantos contactos y le aconseja que huya del campo si no quiere verse como su madre, con 30 años, 12 hijos y las tetas a la altura de los tobillos.

Total, que pilla carretera y manta y se pira con un chorbito a Saint Louie. El pive, además de manco, resulta ser un gañán que desaparece sin dejar rastro, así que busca cobijo en el burdel en el que trabajó su tía. Y le va pillando el rollo.
Es una tía lista. Además en ese tipo de burdel sólo vienen clientes conocidos o recomendados de estos y hay una chica especializada en los que les mola soltar alguna ostia de vez en cuando. Así que aparentemente no va a tener problemas... Ahorra, le tratan bien, le dan de comer, tiene un día libre a la semana, etc. Y mientras tanto aprende tanto sobre el negocio como sobre las personas.
"Mi verdadera educación llegó cuando fui puta y madame, al hablar con los huéspedes educados, pues muchos hombres van a una casa de citas sólo para beber y charlar. Había noches en que los huéspedes simplemente se quedaban sentados, pasándose las licoreras de bourbon, y hablando de política, dinero, historia, la escaramuza vil del gobierno, la grandeza de la democracia como esperanza. Ésa es la forma en que fui educada, y fue muy buena, por cierto. Hay buenas mentes entre los hombres que van a ciertos prostíbulos, si es una casa de lujo y si los huéspedes se sienten agusto y cómodos en ella. Podría decir que mi universidad fue un prostíbulo."

Como Iceberg Slim tuvo su Dulce Jones, Nell tuvo a los Flegel's y algún otro que por el camino le fueron aconsejando.
"-Cariño, éste es un mundo de inocentones y granujas.
Ése es el juego. Ten eso en mente y tendrás al mundo agarrado de los pelos, descifrado.
La mayoría de la gente es inocentona. Víctimas natas, blandas y fáciles, trabajadores, ahorradores de familia numerosa, ¿lo ves, cariño? Después en la cima, están los granujas, los interesados, los soplones, los tramposos, los mentirosos, los ladrones; que se comen a los inocentones. Los pequeños granujas van a prisión; a los grandes les sobran los dólares y la langosta todos los días, champán y billetes de cincuenta dólares que les meten a las actrices por debajo de sus ligueros. Así es como funciona todo, cariño. Inocentones y granujas. El pequeño es un carterista o un vendedor de acera; el grande es un senador o un juez con muchísima pasta. Sé prudente, cariño, y nunca juegues contra nadie que tenga una buena mano o que guarda un as en la manga. Granujas e inocentones, ése es el juego, Goldie."

Así, cuando se consideró preparada se lanzó a montar su propio burdel...

Y hasta aquí voy a leer sobre la trama. Ahora voy a hablar de la chorba.
Una puta jefa, y nunca mejor dicho. Demasiadas inquietudes interiores, observadora, discreta, liberal y sin embargo con una moral que más quisieran muchos. Y soltando unas parrafadas que un siglo y medio después son igualmente aplicables. Además, coincido bastante con ella en la forma de pensar. Me ha caído de la ostia.

Trata temas como la política (recordemos que los políticos son puteros y los conoce bien)
"Nunca he sido de las que ondean banderas. Para mí no son más que estampados de color cosidos, aun cuando sé lo que representan. Pero nunca confundí un país con su gobierno, con los pelagatos que dirigían las cosas durante un tiempo, con su bandera."

la filosofía de vida
"Durante años he sabido que para gastar apropiadamente se necesita tener cierta educación en la vida. Para gozar de los placeres del cuerpo, de las sensaciones físicas, hay que tener planes, salud, cordura. El control para contenerse un poco y al principio mordisquear un poquito aquí y allá, probar esto, probar lo otro. Nunca revolcarse como un lechón sobre desperdicios. Podrías hincharte y llenarte y luego enfermar. Si lo comes a pequeños mordiscos todo puede estar rico y bueno."

la sociedad
"La ciudad necesitaba putas, las putas necesitaban casas, las casas impedían que los jóvenes bien y los brutos violaran a sus hijas, hermanas, esposas. Las vírgenes de la comunidad estaban a salvo y los hombres maduros con pequeñas necesidades y hábitos privados podían, en buenos ambientes, hacer menos daño, provocar menos escándalo si los lugares como el que yo tenía en mente estaban permitidos. Se les dejaba existir mientras que públicamente eran vistos como patios de recreo del diablo. ¿Quién era más hipócrita? ¿Yo o la sociedad?"

y sobretodo el amor, el sexo y la relación que pueda haber entre ellos.
"Nunca confundí el amor con follar, pero también sabía que una buena parte del amor tenía que ver con el sexo. Había construido ese compartimiento hermético, como en el Titanic, entre los juegos del cuerpo y algo diferente, pero cercano a eso."

"
No era sofisticada, así que no cometí el error que tantas chicas cometen y llaman amor. Era un instinto sexual glandular y natural. El amor es algo completamente diferente de la simple fornicación. Toda mi vida pensaría de ese modo. Cuando pudieras combinar amor y coito con el placer, esa sería la mejor manera de ser única. Si tuve un poco de esa alegría en la niñez y adolescencia, fue gracias a que tenía necesidades y me faltaba inocencia. No tenía absolutamente ningún sentido del pecado. Más tarde tendría dudas, pero no durante mucho tiempo. Soy una optimista tenaz."


En resumen, para aquellos que disfruten con este tipo de literatura... he de decir que es una novela INDISPENSABLE. Acaba de entrar en mi top ten.

Para terminar les dejo la definición de buen prostíbulo que da Goldie (Nell Kimball):
"Si tuviera que decir lo que es un buen prostíbulo, diría que es un corral, con gente que husmea y da vueltas y se reúne y toquetea y se corre. Hacíamos el trabajo para el que estábamos destinadas. Quizá ridículas en cuanto a las posiciones y los juegos, quizá los dejábamos con una sensación de que había pasado de manera un poco apresurada, incluso no como se suponía que debía ser el clímax. Creo que follar termina en un pequeño, rápido y fugaz momento de muerte. Los animales de corral lo saben; así que, quizá los clientes de los Flegel también sentían que la vida y la muerte eran reales en ese lugar."





Sean felices...
estoy en racha.
**********


"No podía rezarle a Dios. Tenía una religión, una muy personal, pero era la religión de la vida, de los cuerpos que viven y funcionan; ése era todo el dogma que tenía. Y no había respuestas definitivas. No creía en un paraíso ni en el infierno. Sentía que los teníamos justo aquí en la tierra, sobre todo el infierno, y me parecía que no había necesidad de proporcionar duplicados de éstos en la sepultura. Mi credo era que la supervivencia lo era todo."





"Años después, siempre me río cuando alguien habla de lo pura que es la vida en el campo y de la inocencia de vivir en una granja. De cómo la naturaleza es mejor que las costumbres perversas de la ciudad. A kilómetros y kilómetros a nuestro alrededor sólo había estiércol, hedor, una lucha continua por mantenerse miserablemente vivos, por escapar de las garras del banco o evitar que el sheriff te confiscara la granja por no pagar impuestos."




"El sexo era el único placer verdadero que la mayoría de los campesinos de todas las edades podían conseguir; eso y la bebida. Aquellos que no bebían ni follaban ni perdían el tiempo parecían bastante amargados y trataban de arruinar el placer de todos los demás. 'Arruinar el placer', solía decir la tía Letty, 'es la satisfacción que un montón de gente saca de la vida'."





"La sociedad me desconcertaba en esa época en Saint Louie, pero para cuando me convertí en una madame ya la tenía bien calada. La sociedad hacía sus reglas, pero también las rompía, y luego decía esto es la moda, esto es el estilo. Entonces era casi respetable follar en posadas del camino, besuquearse en un Stutz Bearcat y pasar fines de semana con la esposa de otro o mantener a una golfa de Broadway en un apartamento, aunque todo el mundo lo supiera. Las cosas se volvieron demasiado relajadas y fáciles. 'Nidos de amor', así los llamaban los periódicos. La sociedad se bajó de su pedestal, se mezcló con los gángsters, los artistas y los cantantes y los maricas. Toda la moralidad, que mi viejo mundo había guardado tan cuidadosamente, fue arrojada por la ventana."




"Conforme envejezco y conozco mi vida, a veces me pregunto qué habría sido de mí si hubiera tenido una educación y si cuando era joven hubiera tenido algo de información de los libros sobre el mundo y sus formas, si hubiera aprendido modales, ideas, un poco de cultura. No lo sé. Porque más tarde cuando intenté leer novelas, me parecieron llenas de mentiras y evasiones y recargadas de palabrería estrambótica. Decidí que todos los escritores dejaban fuera la mitad de lo que era la vida real. En la mayoría de las novelas apenas conocías a gente que tuviera cuerpos y órganos o que usara el retrete. Cuando era niña nunca estuve segura de que la clase alta y la burguesía cagara o meara como el resto de nosotros. No recuerdo un sólo libro en que la gente se fuera a la cama por diversión, para gozar mutuamente de las partes del otro, por un buen revolcón. Parecía que solamente suspiraban y gemían y se agarraban de las manos y decían cosas elaboradas. Quizá me faltaron los libros que decían toda la verdad, y no me refiero a la basura llamada 'libros cochinos', eso es pura fantasía y me hace reír."





"Cuando la luna flotaba tan bajo que casi la podías alcanzar y tocar, me volvía un poco loca. Caminaba por la carretera y me acostaba en el amplio prado y oía a algún perro ladrar (...) Entonces suspiraba sin motivo alguno que yo pudiera entender y sentía como si la noche y yo estuviéramos juntas sin palabras. No tenía palabras."





"Siempre he seguido mis instintos, y aunque unas cuantas veces eso me ha causado problemas, normalmente he acertado, como la lluvia en primavera. Nunca creí en la cartomancia, las lecturas de té, bolas de cristal, pero hay algunas cosas que no puedo explicar tan fácilmente como que uno y uno son dos. Y ésas son las veces en que me siento empujada por otro yo, que está en algún lugar fuera de mi alcance y me dice: adelante."





"No soy de las que aúllan de rabia y se dan cabezazos cuando se topan con un muro de ladrillos. Me doy la vuelta y me voy."












"El hombre, brupto o inepto, no es, en cuanto a su conducta con las mujeres, ni más ni menos degenerado o perverso que un perro, un gato, un ganso o un toro. La manera de olfatear, lamer, mordisquear, montar, hacer bailes libidinosos, es más o menos la misma que vas a encontrar en un corral. En el mundo exterior podrá haber una formalidad, cuyo motivo es canalizar o contener el impulso masculino, pero en casa de los flegel no estábamos en el negocio para predicar, restringir o incitar ala moderación, y cuando nos poníamos de rodillas, no era precisamente para rezar."


"Nada puede detener el instinto sexual, si lo tienes."




"Si esto suena poco romántico, es porque en realidad el sexo no tiene nada de romántico. Es real, se juega con cuerpos reales; es una exigencia de liberación como el resorte de un reloj al que se ha dado cuerda. Es placer animal de gran deleite. Cuando uno habla de sexo romántico, lo está confundiendo con el amor. "




"No, no me iba a casar. No estaba enamorada. No sabía si alguna vez lo estaría. Era -esa joven yo- dura, realmente orgullosa, astuta, y llevaba en mi mente una especie de traje de protección como el del rey Arturo, de esos que ves en los museos, con camisas y polainas de hierro. El mío estaba hecho de orgullo de mí misma y de no dejar que mi verdadero yo se mostrara. Desde luego, no sabía cuál era mi verdadero yo, pero lo protegía de todos modos."







"Supongo que los profesores y los Herr Doktors pueden dar razones de por qué una pareja se enamora. Por qué cada uno le dio al otro algo que necesitaba. Pero eso es como deshojar una flor para ver por qué es bella. Descubres cómo está hecha, pero en tu mano ya no tienes una flor, sólo un tallo verde y un revoltijo."