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lunes, 17 de noviembre de 2008

Pimp: memorias de un chulo / Iceberg Slim


Comenzaré avisando que esa entrada con sabor a LSD que estaba al caer, ha sido cancelada. He tenido un pequeño incidente con el libro, lo peor es que no era mío, así que me tocará conseguir otro. Sin entrar demasiado en detalles diré que los libros que viajan conmigo han de saber que la mía puede ser una compañía no muy recomendable. Pueden sufrir daños serios, está fuera de mi control. El caso es que tras Van Dassear entre humos y litros, escenarios callejeros que hacen las funciones de tablaos, pancartas, llamadas de atención de seguratas, llamadas de teléfono a la policía, conversaciones con maderos, insultos a una mediaplaca amargada y un fin de fiesta como han de terminar todas las fiestas...

...Amanecí descubriendo que me sobraba: Jhonny Walker en vena, moratones en lugares insospechados, quemaduras varias, náuseas y dolor de cabeza.
Sin embargo me faltaba: un par de guantes, un pendiente, el Rizzla, y el bolso. Oh, sí. Bufanda, mp3, maquillajes, condones, y lo peor de todo... Ponche de ácido lisérgico (Tom Wolfe).

Bordao.

Vamos, que voy a tirar de archivo una vez más para salvar este libro. Y sospecho que no defraudará. Aviso a los navegantes: al lorito con la entrada, no apto para sensiblerías.

Bueno, este libro me costó lo suyo conseguirlo y todavía tengo pendiente el localizar Trick Baby, otra novela de Iceberg Slim. Bueno, el señor Slim ( Robert Lee Maupin, 1918 - 1992) fue un nigga de Chicago cuya tarea era sobrevivir en el ghetto. Las putas eran su principal fuente de ingresos, que no de gastos, al menos no gastos económicos.
Desde el primer instante que puso el grito en el cielo ya venía con una cruz sobre la espalda: en el registro del hospital le inscribieron como Moppins (Mop = Fregona). Para más inri su primer recuerdo es a la edad de tres años, tal que así:

"Se llamaba Maude y me metió en su cama en 1921. Mamá me hablaba de ello, y cada vez que lo hacía, su rabia e indignación eran probablemente tan fuertes y viscerales como cuando sorprendió a la otra gimiendo y jadeando a punto del orgasmo, con mi diminuta cabeza, bien sujeta por sus enormes manos, encajada entre sus muslos de ébano. (...) aquella oscuridad húmeda y olorosa y los pelos de cepillo haciéndome cosquillas en la cara (...) mi pavor cuando en el momento salvaje de su clímax, apretaba a lo bestia mi cabeza, con más fuerza todavía, hacia el interior de sus fauces peludas."

Díganme si eso trastoca o no a la peña.

Total, que más adelante, a los 18 años tras ser expulsado de la Universidaad (a la que accedió becado), aprovechando sus conocimientos a priori sobre el tema, decidió hacerse chulo'putas profesional en Chicago. Tras unos cuantos años de profesión y escarceos con la zarpa, le tocarían pasar siete años de prisión (cumpliendo cuatro condenas, niguna por proxeneta), los que, como él mismo dice, le sirvieron para reflexionar y decidir dejar las calles para convertirse en escritor, un auténtico cronista del ghetto con conocimiento de causa. Prueba de ello la Advertencia que precede el prólogo de Pimp:

"A través de este libro llevaré conmigo al lector hacia el secreto mundo interior del chulo. Desnudaré mi vida y los pensamientos del chulo que he sido. El relato de mi brutalidad y de las artimañas que he utilizado para alcanzar mis objetivos os llenará de repulsión. Pero si consigo salvar aunque sólo sea a una persona, hombre o mujer, de la tentación de caer en este lodo destructor (...) la repugnancia que haya podido suscitar con este libro se verá largamente compensada. (...) lo que más anhelo es convertirme en un hombre apreciable a los ojos de mis hijos y en memoria de esa maravillosa mujer que reposa en su tumba, mi madre".

Pimp fue publicado en 1967 en Estados Unidos y en 1992, cuando muere, se estimaba que se habían vendido en total (entre sus siete libros) más de 6 millones de libros. Y, por lo que pone en la introducción, Pimp, en la actualidad (bueno, el año de edición es 1998), es el libro más robado en librerías de EEUU e Inglaterra.
A Europa llegó en 1996 gracias a Irvine Welsh (menudo crack) que, como recordarán, es el autor de Transpotting (reseñada aquí junto con Escoria) entre muchas otras novelas.
Ha sido un autor muy influyente en distintos ámbitos:

"La imaginería del submundo del gueto, las metáforas de su propia cosecha, la realidad alucinógena y la innegable influencia de su palabra en las corrientes artísticas de vanguardia, tanto en la literatura como en el cine y en la música rap, son algunas de las razones para considerarle imprescindible en la bibliteca del lector interesado en la literatura del siglo XX" (Introducción / Peter A. Muckley y Eduardo Fuentes)

Doy fe de ello, le descubrí por medio de la música.

Y ahora, vamos a por Pimp.

Básicamente es un manual para ser el gran chulo. Con Dulce Jones como maestro, comienza a montar su cuadra, que es así como llama a su tropa de putas, y a aprender los gajes del oficio. Dulce le dará distintos consejos, por ejemplo:

  • que no le hagan el Georgia:

"-Flaco, espero que todavía no hayas follado con esa bonita zorra. Créeme, Flaco, un chulo no es más que una puta que ha invertido con ellas los papeles del juego. Flaco, sé amable con ella en proporción a la pasta que te da, nunca más. Sácale un pastón a la puta antes de practicar sexo con ella. Para el chulo, una puta no es más que otro primo. No te dejes hacer el Georgia. Exije siempre la pasta por delante, como una puta".

  • el ser frío como el hielo, de ahí el apodo:


"-Recuerda siempre, ya seas un primo o un listo en el mundo de afuera, jugarás con ventaja si eres capaz de echarle el cerrojo a tus sentimientos."


  • Y, en plan místico, controlar los pensamientos: alejar el pensamiento negativo y pensar en positivo, spongo, que para atraer a la fortuna.


"Para mí la mente humana es como una pantalla de cine. Si eres un capullo distraído, te sentarás frente a la pantalla a mirar todo tipo de películas chungas que te destrozarán la mente.
Hijo, no hay ninguna razón salvo una estupidez para que nadie proyecte sobre esa pantalla nada que le fastidie o le reste ventaja. A fin de cuentas, somos los dueños absolutos del teatro y el espectáculo que hay en nuestra cabeza. Incluso escribimos el guión. Así que escribe guiones dinámicos, positivos y quédate solamente con los que más te gusten, ya seas chulo o cura"


Y el Flaco, siempre consciente, eso sí, del equilibrio existente en la vida "Un buen chulo tiene que repartir mucha leña. Pero ya lo dicen las cartas, un día esa leña se volverá contra él. Entonces él será la víctima. Estaba harto de agarrar putas de mercurio y barrotes de trullo".


Respecto a las putas tampoco se equivoquen, son putas que, en cierto modo, quieren serlo; no se trata de trata de blancas ni cosas así, sino profesionales autónomas o por cuenta ajena que deciden trabajar en la empresa del Flaco, por la pasta. Se lo pone "fácil", o lo tomas o lo dejas, pero si me la lías te castigo. Y ahí están, pendientes de su chulo y trabajando para él. No digo que el Flaco sea un angelito, es un manipulador y un calculador de cojones. Básicamente una persona muy inteligente intentando sacar toda la pasta posible de otros, con la tarea de administrar y vigilar que el negocio marcha sobre ruedas. Si no funciona, habrá que darles algún toque de atención a las trabajadoras (percha en mano) para que espabilen. Si eso tampoco funcona, habrá que despedirlas. Pero como las pille mentiendo la mano en la caja... el castigo será ejemplar.

Su problema será, como para muchos otros (véase Tony Montana), la zarpa; su perdición. Empieza a ponerse hasta 3 gramos de farlopa al día, con lo que su personalidad se trastoca lo suficiente como para perder el control de sí mismo y de la empresa por descartado.

Es la clásica historia del chaval de ghetto que se ciega con las joyas y el nivel de vida de los jefes del barrio y decide meterse en el negocio; la historia del aprendiz que supera al maestro; la historia de la caída tras probar el abrumador éxito, caída acelerada a causa de la droga.

Respecto al estilo, lo primero que destaco es que hay jerga a punta'pala, cosa que me encanta. Las reflexiones y descripciones, tanto bajo los efectos de la cocaína como sobrio, son cojonudas, al estilo beatnick: neones, pozos, toboganes... visuales y metafóricas. Esa oscuridad con colores fosforescentes que lo llena todo: tanto su mente como lo que le rodea.

Es una de mis joyas.

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"-El pobre Weeping la espichó fuera de un chutódromo en Saint Paul. Debió chutarse algo muy puro, porque un miranda de la rúa le oyó chamullar antes de diñarla: -Que le besen el culo a mi madre muerta si éste no es el mejor jaco que me he metido en mi vida."






"Caminé hacia un arcoiris de neón que estaría a unas diez manzanas. Mis sentidos aullaban sobre el filo de cuchilla de la cocaína. Era como atravesar un campo de batalla. Las estelas luminosas de los faros de los coches asaetaban la noche como gigantes balas trazadoras. El estruendo traqueteo de los tranvías parecí el de los carros de combate. Pos sus sucias ventanucas asomaban asustadas y desmoralizadas las caras negruzcas de sus pasajeros. Eran soldados aturdidos por la batalla enviados para siemre a primera línea, a las trincheras del frente.
Pasé por debajo de un puente metropolitano. De la oscuridad del túnel surgió un rostro lívido y aterrorizado. Era un viejo blanco atrapado tras las líneas enemigas. Un tren furioso pasó por encima, bombardeando y arrasando la calle. La metralla caía en forma de nubes polvorientas de gravilla.
Estaba demasiado nervioso como para ir al frente.
Silbé a un general que pilotaba un coche amarillo del alto mando. En un pispás me transportó al oasis de neón. Resultó ser un mercenario. Tuve que apoquinarle un dólar y cuarto por la evacuación"







"Despuntaba el alba, el gran Cadillac rodaba disparado por las calles. Mis cinco putas charloteaban como urracas embriagadas. Olía el tufo que sólo tiene una puta callejera después del tute de una larga noche. El interior de mi napia tenía mono. Suele pasar cuando no eres más que un cerdo esnifador de cocaína.
Me ardía la nariz. El pestazo de aquellas putas y el gángster que se estaban fumando eran como cuchillos invisibles rascándome hasta el cerebro. A pesar de la pila de pasta que había en la guantera, mi talante era peligroso, estaba de muy mala hostia.
-¡Hostia puta, zorras! ¿Es que alguna de vosotras se ha cagado encima o algo parecido? - dije desgañitándome. Abrí el deflector hacia mí.
Durante un largo momento hubo silencio. Entonces Rachel, mi señora puta, dijo con voz complaciente y pelotera:
-Papaíto, rey, no es a mierda lo que hueles. Hemos estado currando toda la noche. Los coches de esos primos donde damos el callo no tienen baño. Papaíto, fijo que hemos estado empleándonos a fondo para ti. Lo que hueles son nuestros suicos culos de puta.
Sonreí con ganas, por dentro por supuesto. Los mejores chulos guardan sus emociones bajo una carcasa de acero. Yo era de los más gélidos. Las putas soltaron risitas ante el burdo gracejo de Rachel. A un chulo le gusta que sus putas rían. Así sabe que aún están dormidas".

"El tobogán estaba engrasado. Comenzaba mi deslizante caída en picado hacia el mismísimo fondo del pozo del infierno. Supongo que mi viaje descendente estuvo garantizado en cuanto conocí a un timador del tres al cuarto que resultó ser tan amable que acabamos siendo socios"





"Era lo bastante feo como para ensombrecer la luz de la mañana con el puño pero, por alguna extraña razón, resultaba irresistible para muchas de las blancas que husmeaban jadeantes por la parte negra de la ciudad, en busca de emoción, yendo a la caza del viejo mito: los negros lo hacen tan bien que te estremeces hasta las uñas de los pies".



"Los ojos de mi mente andaban cegados a punta de navaja por la calle. Era como un fantoche de feria al que una puta sarnosa le hubiese pegado purgaciones en los ojos"




"A lo mejor algún día me entero de lo que pasó realmente. Sé que si hubiera tenido mucha pasta Miss Justicia me habría sonreído, ya que ella está de parte del caballero Don Dinero".

"Eran las diez y media. El cielo parecía una deslumbrante puta fresca. La noche de Abril estaba tonta por él. Le habían regalado un brazalete con múltiples incrustaciones de estrellas diamantinas. Cual ojo maligno, la luna gorda miraba aviesa a los chulos, putas y chorizos que andaban como halcones al acecho de algún primo o de algún golpe."


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You know it's hard out here for a pimp (you ain't knowin)

When he tryin to get this money for the rent (you ain't knowin)

For the Cadillacs and gas money spent (you ain't knowin)

Because a whole lot of bitches talkin shit (you ain't knowin)


You know it's hard out here for a pimp (you ain't knowin)

When he tryin to get this money for the rent (you ain't knowin)

For the Cadillacs and gas money spent (you ain't knowin)

Will have a whole lot of bitches talkin shit (you ain't knowin)