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miércoles, 29 de octubre de 2008

Trainspotting / Irvine Welsh


Bueno bueno, primero he de confesar y dar el aviso a los navegantes. Estoy tirando de archivo. No sé si sabeis que en casa nunca leo. Bueno, pues tengo que estar dos semanas de guardia aquí por unas obras sin coger ni un autobús ni un metro. Con lo que mi ritmo de lectura se ralentiza.
Pero creo que puedo aprovechar el encierro para ir rescatando extractos de libros, en su mayoría, no comentados, que tenía colgados por otros lares. Y de paso os lo cuento un poco...

Hace un par de meses subí la entrada de Cola, otra novela de este mismo autor, Irvine Welsh (con que leais algo de su biografía os haceis una idea del tipo de novela que escribe), y en el comentario hice varias referencias a Trainspotting. En concreto hice referencia a los cameos que hacen los personajes entre sus libros (ya publicaré más libros relacionados).

En Trainspotting los personajes principales son una panda de yonquis de mucho cuidado. A destacar:

1) Sickboy: es el típico guaperas, chuleta, manipulador, perverso, misógino, politoxicómano, como todos, y con predilección por la cocaína (con todos los transtornos psicológicos que ello conlleva, hahahaa).
2)Spud: el bobalicón. Sin más. Un pobre desgraciado, buena persona y, por supuesto, yonqui también.
3)Begbie (Franco): un energúmeno hooligan, racista, el mítico radical, y vicioso como todos los anteriores.
4)Renton: es... el puto jefe, el artista, el yonqui con inquietudes filosóficas. El reflexivo. El que se quiere quitar de tó lo malo. Un amor, vamos. (Destacar también que en la adaptación cinemátográfica este papel lo hace Ewan McGregor)

Estos serán los que aparezcan también en Porno, novela posterior en la que se relatan los hechos que suceden 1o años después.

Cada capítulo del libro está escrito desde el punto de vista de un personaje distinto, variando tanto la forma en que los personajes reaccionan o piensan (en función de los fantasmas que persigan a cada uno), tanto la manera que tienen de expresarse (las coletillas, la forma de hablar). Eso mola. Además como el tipo es bastante de jerga, me gusta bastante. Lo bueno es que aunque, al parecer, por lo que pone a veces a pie de página, hace muchos juegos de palabras en inglés, el traductor (Federico Corrinte) ha incluído muchas aclaraciones al respecto. Cosa de agradecer.

Referente a la trama bueno... la cosa es conseguir pasta, desengancharse de las drogas y huir a Amsterdam. Todas esas intenciones están muy bien pero las situaciones que las preceden son de órdago. Me reí mucho, muchísimo.
La entrevista de trabajo a Spud y SickBoy puestos de speed... es demasiado. Y los escritos de Renton (que Renton, además, escribe) tiene muchas frases destacables en cuanto a profundidad. La forma de pensar de SickBoy y la de actuar de Begbie no tienen desperdicio tampoco.

Se lee rápido, engancha, te ríes, a veces te hace pensar... y además la adaptación al cine no está mal del todo. O sí. Pero como película, independiente del libro, me parece la ostia.

Sin más dilación... me despido.


**********


"Por el camino hacia la puerta con las americanas, SickBoy se vuelve, arqueando una ceja hacia Renton al estilo Roger Moore, mientras abandona el bar. Un destello de paranoia provocado por el speed sacude a Renton. Se pregunta si el éxito de SickBoy con las mujeres está basado en su habilidad de levantar una ceja. Renton sabe lo difícil que es. Había pasado muchas tardes practicando esta técnica frente al espejo, pero ambas cejas seguían levantándose simultáneamente.
(...)
La cantidad de bebida consumida y el paso del tiempo conspiraban para concentrar la mente. Cuando falta una hora para el cierre, alguien con quien no soñarías siquiera enrollarte reconvierte en aceptable. Cuando falta media hora, se define decididamente deseable."






"El aprendíz de gerente que ha dado la bienvenida era un elemento muy espinilloso metido en un traje de corte elegante, con suficiente caspa en los hombros como para parecer un puñado de cocaína. Me entraban ganas de arrimar un billete enrollado al traje de aquel capullo. Su careto de tonto del culo y sus cráteres faciales arruinaban completamente la imagen que el sabihondo mierdecilla intentaba lograr. Ni siquiera en mis peores épocas de jaco he tenido yo semejante aspecto, pobre cabrito. Este capullo no es más que el chico para todo, es evidente.
El mandamás es el tipo gordo de aspecto desaliñado que está en medio; a su derecha hay una bollera con una gruesa capa de maquillaje y una sonrisa fría embutida en un traje de negocios femenino, que parece sacada de un catálogo de feas.
(...)
Se trata de una alineación de aúpa para un puto curro de portero."





"No le conocerás por sus ruidos, sino por su silencio. Cuando venga a por ti, no vendrá gritando, anunciando sus intenciones, pero vendrá. Hala, hala. Adios."






"Moverse es un desafío, pero no debería serlo. Puedo moverme. Se ha logrado con anterioridad. Por definición, nosotros los humanos somos materia en movimiento. ¿Por qué moverse, de todas formas, cuando uno tiene todo lo que necesita aquí mismo? De todos modos, pronto tendré que moverme; además, lo sé por experiencia. Sencillamente no puedo concebir que vaya a estar tan chungo que quiera moverme. Eso me asusta, porque pronto tendré necesidad de moverme.
Sin duda podré hacerlo; sin puta la duda."





"La macabra realidad de la muerte inminente puede ser exorcisada de boquilla si uno se esfuerza en invertir en la presente realidad de la vida. No creía en ello, pero ahora sí.
Por definición tienes que vivir hasta que mueres. Mejor hacer que esa vida sea una experiencia tan repleta y gozosa como sea posible, por si la muerte es una mierda, lo cual sospecho que es el caso."