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lunes, 18 de febrero de 2008

El Palacio de la luna / Paul Auster



Otro más de Auster, y esto empieza a recordarme a la frase de Gracián: "Visto un león, están vistos todos". Ya antes me había prometido a mí misma no volver a tocar uno de Auster por mucho tiempo y en concreto boicotear "Viajes por el Scriptorum". Me da mala espina y la impresión de ser un libro para regodearse en su propio ego. Oh my God! Soy cojonudo! Mi hija triunfa y yo soy un dios de la literatura, el azar no se me resiste... y además tengo un sex appeal con mi pelo canoso que ni Bogart.



Muerte de ser querido. Depresión. Lecturas. Vagabundeo y, para variar, una historia familiar que se va desenmarañando poco a poco....
Parte de la historia recuerda a una película de Pacino en la que hace de ciego y un joven chaval viene a servirle de compañía, que es lo que le pasa exactamente al protagonista. El viejo esconde una historia lejana a la que irremediablemente el chaval está unido, aunque todavía no sepa en qué sentido.



No sé, si no habéis leído mucho de Paul Auster, está muy bien para empezar. Éste o la noche del Oráculo. Pero si habéis leído más de 2 libros de Auster con anterioridad.... os lo podéis ahorrar. Más de lo mismo: 1º. Desgracia 2º.Azar 3º.Deshilachar el pasado.



Próxima entrada: El viento de la luna. Sí, no sé qué pasa pero ha sido fortuita la coincidencia de los títulos.


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"siempre estarás conmigo, esté donde esté. Por ahora, vamos en direcciones opuestas. Pero antes o después nos reuniremos de nuevo, estoy seguro. Al final todo sale bien, ¿comprendes?, todo conecta. Los nueve círculos. Los nueve planetas. Las nueve entradas. Nuestras nueve vidas. Piénsalo. Las correspondencias son infinitas. Pero ya basta de charlatanería por esta noche. Se hace tarde y el sueño nos llama a los dos. Ven, dame la mano. Sí, eso es, un buen apretón, firme. Así. Y ahora sacúdela. Eso es, un apretón de manos de despedida. Un apretón que nos dure hasta el fin de los tiempos."






"Intentaba separarme de mi cuerpo, eludir mi dilema fingiendo que no existía. Otros habían recorrido ese camino antes que yo y todos habían descubierto lo que yo acabé descubriendo por mí mismo: la mente no puede vencer a la materia, porque cuando se le pide demasiado, demuestra rápidamente que también ella es materia"







"Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había gente que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad"





" Las coincidencias no existen. Esa palabra sólo la usan los ignorantes. Todo lo que hay en el mundo está hecho de electrici­dad, tanto lo animado como lo inanimado. Hasta los pensamien­tos emiten una carga eléctrica. Si son lo bastante fuertes, los pensamientos de un hombre pueden cambiar el mundo que le rodea. No lo olvide, muchacho."







"Hasta entonces, yo había tenido tendencia a generalizar, a ver las semejanzas más que las diferencias entre las cosas. Ahora me encontraba arrojado a un mundo de particularidades y el esfuerzo por evocarlas en pala­bras, por transmitir los datos sensoriales inmediatos, suponía un reto para el que no estaba bien preparado. (...)
Considerado de la forma adecuada, el esfuerzo de describir las cosas con exactitud era precisamente la clase de disciplina que podía enseñarme lo que más deseaba aprender: humildad, pacien­cia y rigor.(...) Empecé a apreciar lo grande que era esa distancia, a comprender lo mucho que tenía que viajar una cosa para llegar de un sitio a otro."







"Las exigencias de las palabras son demasiado grandes; uno conoce el fracaso con excesiva frecuencia para poder enorgullecerse del éxito ocasional."







"Un hombre no puede saber dónde está en la tierra salvo en relación con la luna o con una estrella. Lo primero es la astronomía; luego vienen los mapas terrestres, que dependen de ella. Justo lo contrario que uno esperaría. Si lo piensas mucho tiempo, acabas con el cerebro del revés. Existe un aquí sólo en relación a un allí, no al contrario. Hay esto sólo porque hay aquello; si no miramos arriba nunca sabremos que hay abajo. Piénsalo muchacho. Nos encontramos a nosotros mismos únicamente mirando lo que no somos. No puedes poner los pies en la tierra hasta que no has tocado el cielo.""








"Todo había sido un problema de conexiones fallidas, de mala sincronización, de andar a ciegas. Siempre perdiendo la ocasión de encontrarnos por muy poco, siempre a unos centrímetros de descubrirlo todo. A eso es a lo que se reduce la historia, creo. A una serie de oportunidades perdidas. Teníamos todas las piezas desde el principio, pero nadie supo encajarlas."