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martes, 17 de junio de 2008

Edipo Rey / Sófocles



Clasicazo pal body, amigos míos.
Debería haber sido lectura obligatoria, pero no lo fue, y por eso me ha gustado. Es decir, que sin que sepa que sé que había que leérselo, lo he leído.

Un poquito de teatro en sus orígenes, al que contribuyó Sófocles en su evolución con algunas aportaciones técnicas, las cuales destacó Aristóteles en su Poética:
-la especial importancia que se le da a la escenografía (otros testimonios también le atribuyen novedades respecto al vestuario y la música)
-fue quien aumentó a tres el número de actores, permitiendo una mayor complejidad en la acción y mayor dinamismo.

En esta obra se aborda la historia de Edipo, rey de Tebas, y su destino, del cual le es imposible escapar a pesar de intentar esquivar los fatídicos designios que el oráculo le va comunicando a lo largo de su vida. Edipo Rey cuenta cómo durante una epidemia de peste en Tebas, el pueblo solicita al rey la puesta en marcha de alguna solución efectiva, para lo cual se consulta el oráculo. El mensaje es claro: para que la epidemia cese, se deberá encontrar al culpable de la muerte de Layo (anterior rey, desaparecido en uno de los viajes justo antes de que Edipo llegara a la ciudad y la liberara de la amenaza de la Esfinge solucionando el enigma) y expulsarlo de la ciudad como castigo. Por ello comienza Edipo a indagar entre los testigos de la muerte de Layo (que se dice tuvo lugar a manos de una banda de asaltadores) y termina consultando a un anciano y ciego adivino.
Cada nueva información recibida va ensombreciendo poco a poco el espíritu del rey, temiéndose que toda esa historia que le apunta a él como culpable de la muerte del antiguo rey, encaja con los vaticinios que le amenazan desde pequeño...



¡Ah! La diosa Fortuna... caprichosa como pocas.

Lo considero imprescindible, y se lee en poquísimo tiempo.


***

A quien no espantan obras, no amilanan palabras





todo el peso de tus propias maldiciones descarga sobre ti mismo, y que de hoy más no has de poder hablar ni a estos ni a mí, pues eres tú la plaga que tiene a esta tierra contaminada.”






“Y deja de condenarme arbitrariamente y por vagas sospechas; que no es de justicia tener a los malvados por buenos sin motivo ni tampoco tener a los buenos por malvados. Perder un fiel amigo, tanto vale para mí como perder la vida, que es el mejor amigo.”





“se ve que sigues rencoroso al ceder; insufrible eres cuando te domina la pasión. Caracteres así son los mayores verdugos de sí mismos.”

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