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miércoles, 4 de julio de 2007

Niebla / Miguel de Unamuno


Uno de mis libros pilares.
Sobretodo porque fue el primero de los que he leído en el que se plantea la cuestión de si somos, o no, cada uno de nosotros personajes de novela.
¿Y si nuestras vidas en realidad no dependieran de nosotros mismos, sino de alguien que está escribiendo el guión? Supongo que el "autor" de la novela, para muchos, sería Dios; para otros, el destino. El destino de forma personalizada.
Pero como personajes, Unamuno nos plantea la posibilidad de poder rebelarnos contra nuestro autor (o sino).

Las matriuskas no eran rusas, eran Vascas, unamunianas, unas dentro de otras. Va aumentando el grado de conciencia de Augusto Perez. Me recuerda un poco a los documentales de monos y de delfines, que al parecer son de los pocos animales que se reconocen a sí mismos cuando se ven en un espejo. Es decir, tener conciencia del Yo. Augusto a lo largo de la novela va dándose cuenta de su existencia, interactuando con los personajes cada vez de una manera más amplia. Comienza con pensamientos-monólogos, luego "monólogos" con su perro, después diálogos, etc. Hasta finalmente hablar con el mismo Unamuno, a razón de sobrevivir a su propia muerte que el autor tiene planeada.

Existencialista donde los haya. Peca de religioso, pero bueno, al menos mantiene sus dudas.

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"Y ¿por qué no he de existir yo? —se decía—, ¿por qué? Supongamos que es verdad que ese hombre me ha fingido, me ha soñado, me ha producido en su imaginación; pero ¿no vivo ya en las de otros, en las de aquellos que lean el relato de mi vida? Y si vivo así en las fantasías de varios, ¿no es acaso real lo que es de varios y no de uno solo? Y ¿por qué surgiendo de las páginas del libro en que se deposite el relato de mi ficticia vida, o más bien de las mentes de aquellos que la lean —de vosotros, los que ahora la leéis—, por qué no he de existir como un alma eterna y eternamente dolorosa?, ¿por qué?"







"Es como ese gandul que va ahí, a paso de carga, codeando a todos aquellos con quienes se cruza, y no me cabe duda de que no tiene nada que hacer. ¡Qué ha de tener que hacer, hombre, qué ha de tener que hacer! Es un vago, un vago como... ¡No, yo no soy un vago! Mi imaginación no descansa. Los vagos son ellos, los que dicen que trabajan y no hacen sino aturdirse y ahogar el pensamiento. Porque, vamos a ver, ese mamarracho de chocolatero que se pone ahí, detrás de esa vidriera, a darle al rollo majadero, para que le veamos, ese exhibicionista del trabajo, ¿qué es sino un vago? Y a nosotros ¿qué nos importa que trabaje o no? ¡El trabajo! ¡El trabajo! ¡Hipocresía! Para trabajo el de ese pobre paralítico que va ahí medio arrastrándose.."









"¿Sabes lo que es dar un paso decisivo? Los vientos de la fortuna nos empujan y nuestros pasos son decisivos todos. ¿Nuestros? ¿Son nuestros esos pasos? Caminamos, Orfeo mío, por una selva enmarañada y bravía, sin senderos. El sendero nos lo hacemos con los pies según caminamos a la ventura. Hay quien cree seguir una estrella; yo creo seguir una doble estrella, melliza. Y esa estrella no es sino la proyección misma del sendero al cielo, la proyección del azar. »¡Un paso decisivo! Y dime, Orfeo, ¿qué necesidad hay de que haya ni Dios ni mundo ni nada? ¿Por qué ha de haber algo? ¿No te parece que esa idea de la necesidad no es sino la forma suprema que el azar toma en nuestra mente? "







»Vienen los días y van los días y el amor queda. Allá dentro, muy dentro, en las entrañas de las cosas se rozan y friegan la corriente de este mundo con la contraria corriente del otro, y de este roce y friega viene el más triste y el más dulce de los dolores: el de vivir. »Mira, Orfeo, las lizas, mira la urdimbre, mira cómo la trama ya viene con la lanzadera, mira cómo juegan las primideras; pero, dime, ¿dónde está el enjullo a que se arrolla la tela de nuestra existencia, dónde?» Como Orfeo no había visto nunca un telar, es muy difícil que entendiera a su amo. Pero mirándole a los ojos mientras hablaba adivinaba su sentir. "






"Y esta mi vida, ¿es novela, es nivola o qué es? Todo esto que me pasa y que les pasa a los que me rodean, ¿es realidad o es ficción? ¿No es acaso todo esto un sueño de Dios o de quien sea, que se desvanecerá en cuanto Él despierte, y por eso le rezamos y elevamos a Él cánticos a himnos, para adormecerle, para cunar su sueño? ¿No es acaso la liturgia de todas las religiones un modo de brezar el sueño de Dios y que no despierte y deje de soñarnos?"





"—Y pensar es dudar y nada más que dudar. Se cree, se sabe, se imagina sin dudar; ni la fe, ni el conocimiento, ni la imaginación suponen duda y hasta la duda las destruye, pero no se piensa sin dudar. Y es la duda lo que de la fe y del conocimiento, que son algo estático, quieto, muerto, hace pensamiento, que es dinámico, inquieto, vivo.
—¿Y la imaginación? —Sí, ahí cabe alguna duda. Suelo dudar lo que les he de hacer decir o hacer a los personajes de mi nivola, y aun después de que les he hecho decir o hacer algo dudo de si estuvo bien y si es lo que en verdad les corresponde. Pero... ¡paso por todo! Sí, sí, cabe duda en el imaginar, que es un pensar... "

martes, 3 de julio de 2007

Kafka en la orilla / Haruki Murakami


Cuando voy en el metro o en el autobús veo a la gente devorando este libro y me pregunto si lo que les hizo elegirlo fue el título. Esa fue mi razón al menos de que me interesara en él, la referencia a Kafka me tiraba. Pero el tamaño del tocho me tiraba… patrás; con tremendos mamotretos hay que andarse con cuidado.

Aparece la Bea (barrio de la Pili) con el mismo bajo el brazo, oh sí.
-¿De qué va?
-De gatos y de bibliotecas.

Más que suficiente. Además teniendo en cuenta que:

  • De Murakami ya me había leído Tokio Blues y habían aspectos que me hustaron.
  • Bea ha acertado con más recomendaciones que me ha hecho (véase El misterio del solitario,) había de fiarme de ella.

¡Premio!

Vale, no es un libro de esos con un lenguaje “exquisito”, ni extensos monólogos-ensayo, ni de yonquis, ni sobre barrios chungos. Va de japonesitos, con un rollo espiritual de no te menees. Y a mí como me va, pues me ha absorbido. Estás deseoso de que se mezclen ya los hilos de la trama.

Vayamos por partes.

El libro empieza con una serie de documentos militares que relatan un suceso extraño (con entrevistas, opiniones de expertos, etc.) que ocurrió en una de las montañas de Japón durante la guerra con Estados Unidos. Un grupo de colegiales que iba de excursión con la profesora cayó inconsciente durante un par de horas, para despertarse todos simultáneamente sin ningún tipo de alteración física/psíquica aparente. La profesora no daba crédito. Sólo uno de los niños, Nakata, permaneció 2 meses en coma para después despertar.

Años más tarde comienza la historia del libro.

Nakata que había perdido facultades psíquicastras el “accidente” no puede relacionarse con la gente su vive con un subsidio del estado. Con quien sí que se relaciona es con los gatos, con los que incluso mantiene conversaciones. Por ello, para sacarse un sobresueldo, se dedica a recuperar a los gatos perdidos del vecindario a cambio de una pequeña recompensa por parte de los vecinos.
Un día, llevado a una situación extrema, mata a Jhonnie Walken, estrafalario artista y padre de Kafka Tamura. Kafka Tamura (Kafka en la orilla) el día antes se había escapado de casa con 15 años de edad. Un chaval fuerte y amante de la lectura.

Y con esos tres hilos ponte tú a enmadejarlos hacia delante y hacia atrás, para poder ver el tapiz entero. Que se entiende como el final del libro.

Espiritualidad, recuerdos, sangre, azar y destino, GATOS Y BIBLIOTECAS.


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“-(…) Ya sabes, ‘aún el encuentro más casual…’. Se dice así, ¿no?
-‘… está predestinado’ –concluyo.
-Eso, eso –dice ella-. ¿Y qué significa?
-La predestinación. Que ni siquiera las cosas más triviales suceden por casualidad.



“Vuelvo al a sala de lectura, me siento en el sofá, regreso a Las mil y una noches de Burton. Y el mundo real a mi alrededor se va borrando poco apoco igual que las imágenes de la pantalla en un fade out. Me quedo solo. Me adentro en el mundo que late entre las páginas. No hay nada que me guste más.”






“En mi vida hay espacio para el aburrimiento, pero no lo hay para el hastío. La mayoría de la gente no sabe discernir entre ambas cosas.”




“Temes a la imaginación. Y a los sueños más aún. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos.”




-En todo, Nakata, hay que seguir un orden –explicó Johnnie Walken-. No se puede mirar demasiado lejos. Porque si miras demasiado lejos pierdes de vista el suelo y puedes tropezar. Pero tampoco debes distraerte con los pequeños detalles que están a tus pies. Porque si no miras de frene, acabarás topando con algo. Total, que hay que mirar un poco hacia delante, seguir un orden determinado e ir despachando las cosas. Eso es fundamental. En cualquier cosa que hagas.




“-Por la experiencia que tengo, cuando una persona busca algo desesperadamente, no lo encuentra. Y cuando alguien lo rehuye, ese algo le llega de manera espontánea. Claro que no es más que una teoría general.”




“Me da la impresión de que no hay que confiar demasiado en la distancia.”



“Preguntar es vergüenza de instante; no preguntar es vergüenza de una vida.”





“Una persona vacía es igual que una casa deshabitada cuya puerta no esté cerrada con llave. Cualquier persona es libre de entrar en ella, cualquier cosa que desee hacerlo.”



“-Lo que yo deseo, la fuerza que yo busco, no es aquella que te lleva a ganar o perder. Tampoco quiero una muralla para repeler las fuerzas que lleguen del exterior. Lo que yo deseo es una fuerza que me permita ser capaz de recibir todo cuanto proceda del exterior y resistirlo. Fortaleza para resistir en silencio cosas como la injusticia, el infortunio, la tristeza, los equívocos, las incomprensiones.”




“Según los conocimientos actuales, los primero que imaginaron el concepto del laberinto fueron los antiguos mesopotámicos. Éstos les arrancaban las tripas a los animales, o, a veces, los intestinos a los seres humanos, y, según la forma que tuvieran, predecían el futuro. Sentían admiración por lo complejos que eran. Así que la forma del laberinto remite a las entrañas. Es decir, que el principio del laberinto reside en tu propio interior. Y éste se corresponde con el laberinto exterior.”




“Tú ahora estás inmerso en algo maravilloso. Quizá no vuelvas a experimentar algo semejante en toda tu vida, de lo maravilloso que es. Pero sin embargo, ahora eres incapaz de apreciar esta maravilla en todo lo que vale. Y la inquietud que te produce el ser incapaz de comprenderlo, te conduce, a su vez, a la desesperación.”




“-¿No lo entiendes? En ningún lugar del mundo existe una lucha que acabe con las luchas –dijo el joven llamado Cuervo-. La guerra nace de la guerra misma. Se alimenta lamiendo la sangre vertida a causa de la violencia. La guerra es un ser vivo perfecto. Y eso tú tienes que saberlo.”





“-Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado –dice cuando el teléfono deja de sonar-. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que ahí es donde debe estar, hay pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de los días en tu propia biblioteca.