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martes, 19 de junio de 2007

El libro de la risa y el olvido / Milan Kundera



Finalizados mis compromisos estudiantiles, recupero la lectura compulsiva.
Éste en concreto me lo leí hace ya bastantes días, pero para aquello de transcribir hace falta tener tiempo. Y tiempo, lo que se dice tiempo, más bien me faltaba.

Uno más de Kundera, y ya son unos c
uantos. Me flipa su visión de muchos temas, en este caso se centra en la risa y el olvido (tal y como indica el título). Pero también trata el amor, el sexo, la guerra, la muerte y la escritura entre otras.

Está dividido en 7 partes en las que mezcla el ensayo (camuflado entre las reflexiones de los distintos personajes) con la novela en sí, haciendo referencia a la situación política de la actual república Checa que, al parecer, tantos giros ha tenido a lo largo de la historia.

Cada una de las 7 partes ahonda en uno de los temas, siendo el último capítulo una especie de englobe de todos los anteriores.
Introspección y situaciones en las que te reconoces, al menos yo. Y eso es lo que me tira del libro.

***

“La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”


“El destino no tenía la intención de mover un dedo por Mirek (por su felicidad, su seguridad, su buen estado de ánimo y su salud) y en cambio Mirek está preparado para hacer, todo lo que haga falta por su destino (por su grandeza, su claridad, su estilo y su sentido inteligible). Él se siente responsable de su destino pero su destino no se siente responsable por él.



“La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad, el futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie, mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se rescriben las biografías y la historia.”




“¿Quién es entonces Eva según Eva? Eva es una alegre cazadora de hombres. Pero no los caza para el matrimonio. Los caza igual que los hombres cazan a las mujeres. Para ella no existe el amor, solo existen la amistad y la sensualidad. Por eso tiene muchos amigos: los hombres no temen que quiera casarse con ellos y las mujeres no temen que quiera quitarles el marido. Por lo demás, si alguna vez decidiera casarse, su marido sería para ella un amigo al que le permitiría todo sin exigirle nada.




- Tu mujer tiene que comprender que la quieres pero que eres un cazador y que esa caza no es para ella ningún peligro. Pero eso no hay mujer que lo comprenda. No, no hay mujer que pueda comprender a un hombre - agregó con tristeza, como si ella misma fuese ese hombre incomprendido.




"Toda relación amorosa se basa en una serie de convenios que, sin escribirlos, los amantes establecen imprudentemente durante las primeras semanas de amor. Están todavía como en sueños, pero al mismo tiempo redactan como abogados implacables las cláusulas detalladas del contrato.¡Oh amantes, sed cautelosos durante esos peligrosos primeros días!"




“Una risa forzada. Una risa ridícula. Una risa tan ridícula que tuvieron que reírse de ella. Luego vino la verdadera risa, una risa plena y las transportó a una liberación inmensa. Una risa restallante, repetida, sacudida, desbocada, explosiones de risa magníficas, orgullosas y locas. Se rieron de su risa hasta el infinito de su risa… ¡oh risa! Risa del goce, goce de la risa…




la memoria del asco es por lo tanto mayor que la memoria de la ternura




“¡La persona que quiere recordar no puede quedarse sentada en un sitio y esperar que los recuerdos lleguen solos! Los recuerdos se han desperdigado por todo el mundo y uno tiene que viajar para encontrarlos y hacerlos salir de sus escondrijos.




Cuando hacía el amor, lo que más le interesaba en las mujeres era la cara. Como si los cuerpos con su movimiento hicieran girar el gran carrete de una máquina de cine y en la cara, como en una pantalla de televisión, se proyectase una película fascinante, llena de emoción, de esperas, de explosiones, de dolores, de gritos, de ternura y de maldad.




“Sí, quiere vivir, la vida le satisface enormemente, pero al mismo tiempo sabe que ese quiero vivir está sujeto con el hilo de una tela de araña. Basta con tan poco, tan terriblemente poco, para que uno se encuentre del otro lado de la frontera, donde todo pierde su sentido: el amor, las convicciones, la fe, la historia. Todo el secreto de la vida humana consiste en que transcurre en la inmediata proximidad, casi en contacto directo con esa frontera, que no está separada de ella por kilómetros sino por un único milímetro. “





Sólo un par de milímetros separaba al amor de la risa y a él le horrorizaba traspasarlos. Un par de milímetros que lo separaban de la frontera más allá de la cual las cosas dejan de tener sentido.
Se contuvo. Ahuyentó a la sonrisa, echó a un lado los pantalones y se acercó rápidamente a ella para tocar enseguida su cuerpo y expulsar con su calor al diablo de la risa.”




“No pretende devolverle al pasado su poesía. Quiere devolverle el cuerpo perdido. Lo que la empuja no es la sed de belleza. Es el deseo de vivir.”





"La soledad generalizada produce la grafomanía, pero la grafomanía masiva al mismo tiempo confirma y aumenta la soledad general. El descubrimiento de la imprenta hizo posible en otros tiempos que la humanidad se entendiese mutuamente. En la época de la grafomanía generalizada la escritura de libros adquiere el sentido contrario: cada uno está cercado por sus letras como por una pared de espejos que no puede ser traspasada por ninguna voz del exterior.”




"El que escribe libros, o lo es todo (el único universo para sí mismo y para todos los demás) o no es nada. Y como todo no le será dado nunca a ningún hombre, todos los que escribimos libros no somos nada. Somos menospreciados, celosos, nos sentimos heridos y deseamos la muerte del otro. En eso todos somos iguales: Banaka, Bibi, yo y Goethe.

Cuando se despierte el escritor en todas las personas (y será pronto) vendrán días de sordera generalizada y de incomprensión.