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lunes, 9 de abril de 2007

Bajo el sol jaguar / Italo Calvino



Son 3 cuentos, correspondientes a 3 de los 5 sentidos (olfato, gusto y oído). El señor Calvino palmó sin haber escrito los otros dos restantes, una pena.

Hueles, saboreas y oyes a la par que vas leyéndotelos.

En cada uno de ellos, primero te pone en situación y luego ya a saco con el sentido.

  • El del olfato trata de un pavo que busca a una mujer de la que sólo conoce el perfume.
  • El del gusto, sobre una pareja que están de turismo en Méjico…
  • El del oído, sobre un rey anclado a su trono que conoce la vida únicamente por los sonidos que oye desde su sala.

Tienen finales y eso, pero no vamos a desvelarlos tampoco.

Uhm… toca fibras el libro éste y se lee rápido, vamos, que no le he encontrado pega alguna. Bueno, que me he quedado con las ganas de ver cómo se lo montaba con el tacto y la vista.

Escribe de la ostia el colega…

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“si uno se detiene todos se te suben encima te pisotean te confunden la nariz con sus olores, yo que me he subido encima de ella ahora nos empujan nos tumban se suben todos encima de ella encima de mí todas las hembras me huelen, se interponen todos y todas con sus olores que no tienen nada que ver con aquel olor que olía antes y ahora ya no huelo espera que lo busco, busco la pista de ella en la hierba hollada polvorienta, huelo huelo a todas las hembras, ya no la reconozco, me abrí paso desesperado en medio de la horda buscándola con la nariz”



“Para cada piel de mujer hay un perfume que exalta su perfume, la nota de la gama que es al mismo tiempo de color y sabor y olor y suavidad, y así el placer de pasar de una piel a otra puede no tener límite.




“el verdadero viaje, en cuanto introyección de un “fuera” diferente del nuestro habitual, implica un cambio total de la alimentación, una deglución del país visitado en su fauna y flora y en su cultura (no sólo las diversas prácticas de la cocina y del condimento sino del uso de los diversos instrumentos con los que se aplasta la masa o se revuelve el caldero), haciéndolo pasar por los labios y el esófago. Este es el único modo de viajar que hoy tiene sentido, cuando todo lo que es visible también puedes verlo en la televisión sin moverte del sillón.”



Empezó, más que a informarse de lo que habíamos visto, a señalarnos lo que seguramente habíamos dejado de ver en los lugares donde habíamos estado, y que sólo habríamos visto si hubiéramos estado con él, esquema de conversación que los conocedores apasionados de un país se sienten obligados a aplicar con los amigos de visita, siempre con las mejores intenciones, pero que consigue echar a perder el placer del que regresa de un viaje muy orgulloso de sus pequeñas o grandes experiencias.”





Lo que estaba imaginando era la sensación de sus dientes en mi carne, y sentía que su lengua me levantaba contra la bóveda del paladar, me envolvía en saliva para empujarme después bajo la punta de los caninos. Estaba sentado delante de ella pero al mismo tiempo me parecía que una parte de mí, o yo entero, estaba contenido en su boca, era triturado, desgarrado fibra por fibra.”






“Si te levantas, si te alejas aunque sea unos pocos pasos, si pierdes de vista el trono aunque sólo sea un instante, ¿quién te garantiza que cuando vuelvas no te encontrarás a otro sentado en él? Tal vez alguien que se te parece, igualito, idéntico. ¡Y vete a demostrar que el rey eres tú y no él! Un rey se distingue por el hecho de que está sentado en un trono, de que tiene la corona y el cetro. Ahora que estos atributos son tuyos, es mejor que no te separes de ellos ni un minuto.





“no has hecho sino arrojar otros recuerdos en la trituradora de la desmemoria, de la que nada se recupera.




Tal vez la amenaza viene más de los silencios que de los ruidos.”






“¿Es otro tú sin cuerpo el que escucha esa voz sin cuerpo? Que la oigas realmente o la recuerdes o la imagines, da igual. (…)
Una voz significa esto: hay una persona viva, garganta, tórax, sentimientos, que empuja en el aire esa voz diferente a todas las otras voces. Una voz pone en acción la úvula, la saliva, la infancia, la pátina de la vida vivida, las intenciones de la mente, el placer de dar una forma propia a las ondas sonoras.”

1 comentario:

LEOFUMOPIO dijo...

De Calvino yo he leído varios, pero me quedo con Si una noche de invierno un viajero. Un libro muy entretenido, como todo lo de Calvino.
Leíste la cuidad invisible uff. Maravilloso y El caballero inexistente lo mismo .
Saludos
el café se puede cambiar perfectamente por el Whisky.
Saludos.
Pd: Estoy leyendo tierras de cristal de Barrico , ¿Lo has leído? , hasta el momento va bien